Vassalord
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 Viajes de... ¿negocios? [Rob]

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Sora
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MensajeTema: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Lun Mayo 09, 2011 4:24 pm

Spoiler:
 

Los siguientes días con Rob fueron... extraños. Él es extraño, por mucho que le diga cómo soy, por mucho que se lo demuestre, él me sigue tratando de esa forma tan odiosamente cariñosa. ¿Es que no sabe que odio eso? Así como odio todos sus "te amo" y todas sus lindas palabras que... mierda, me encantan. Me encanta que me lo diga, y sé que estoy cometiendo un error viviendo más tiempo con él. Pero no me quiero ir... y quiero pensar que todo esto no es más que otro de mis caprichos. El capricho más fuerte que he tenido hasta ahora, pero un capricho al fin y al cabo.

Llegó el momento de ese viaje que me comentó a Norteamérica. Atrapar a un Heliogábalus creo recordar... espero que eso me haga pensar en otra cosa, y que él vea que no soy ese ángel ni ese niño adorable que se piensa que soy. Fuimos al avión, con nuestro equipaje, aunque yo nunca llevo casi nada, y me sorprendió ver que íbamos en primera clase. No es que sea la primera vez que voy, después de todo, he tenido muchos amos, pero no esperaba que Rob me llevara. Y, de nuevo, llamándome amor. Gruñí, aún sabiendo que da igual cuando me queje, lo seguirá haciendo. Y seguiré sintiendo mariposas en el estómago como una estúpida colegiala...

Se quedó dormido, y yo me limité a mirarlo. Es tan atractivo... tan... lindo. Acaricié su rostro, lo besé, y suspiré. No era la primera vez que lo hacía; ya he aprovechado para hacerlo cuando dormía desde hace un par de días. No entiendo por qué... y no quiero entenderlo. Bufé y me limité a mirar por la ventana hasta que llegamos... ¿a Los Ángeles? Estaba convencido de que no dijo este lugar, aunque me explicó que había cambiado el lugar. Me encogí de hombros, queriendo hacerle entender que me daba absolutamente igual.

Sonreí de forma infantil cuando me permitió ir a dónde quisiera. No sabe lo que ha dicho...

-Mmm... te lo perdonaré si me llevas a una juguetería. -le dije, sonriendo infantil. -¡Cómprame un regalo para compensarme! -exigí, con ese tono caprichoso que solía utilizar.

Tiré de su brazo, buscando una juguetería. Pero miré nuestras maletas... deberíamos ir al hotel a dejarlas. Suspiré y me detuve.

-Mejor dejemos las maletas primero... -sugerí, aunque como no sabía dónde quedaba el hotel, dejé que me llevara... y me di cuenta sólo entonces de que sujetaba su mano. ¿Desde cuando soy yo quién sujeta su mano al caminar? Mierda...

Llegamos al hotel y dejamos nuestras cosas. Sonreí al comprobar que sólo había una cama, se me escapó una risilla traviesa... o dejé que se me escapara. Corrí hasta la cama y salté sobre ella como un niño de verdad, sentándome después y mirándole.

-¿Sólo una cama? -pregunté, fingiendo inocencia. Aunque sé que, a estas alturas, sabe perfectamente que no tengo nada de inocencia...


Última edición por Sora el Vie Mayo 27, 2011 4:29 pm, editado 1 vez
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Rob
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Mar Mayo 10, 2011 2:31 pm


Vi que Sora estaba enojado, o por lo menos eso aparentaba, deje que me empujara hasta la juguetería porque sabía que teníamos que dejar las maletas primero, no le dije nada esperando que se diera cuenta, me reí por dentro cuando se frustro por llevar las maletas al hotel de modo que ahora me tocaba dirigirle hacia haya.

Solté un pequeño suspiro al llegar a la habitación, había escogido un Suite con una solo cama, quería darle lo mejor, para que sepa realmente que estoy dispuesto a dar todo por él. Viendo como salto en la cama divirtiéndose, me acerque hasta él, me coloque a su lado, lo bese en los labios pero sin pretender nada más que eso.


-Bueno mi amor… tenemos el resto del día para nosotros- tratando de evitar que recordara la juguetería, estaba cansado por el vieja y no tenia ganas de estar yendo a comprar juguetes, solo quería pasear con Sora, además el juguete podía esperar hasta que terminemos todo el trabajo. Lo abrace y le bese una ves mas, lo cogí de la mano para ir por algún lado que no fuera una juguetería, comenzamos a bajar por el ascensor, era todo de cristal y podías ver casi toda la cuidad desde ahí, ya que estamos en el vigésimo primer piso.

Salimos del hotel, estaba dispuesto hacer algo divertido pero no agotador hasta reponerme del vieja, cruzamos la calle y al dar vuelta en la esquina, encontramos la juguetería mas grande que jamás había visto, vi que Sora puso una cara de felicidad y se le iluminaron los ojitos, comenzó a tironearme para llevarme hasta haya.


-No! Quiero… No seas tan caprichoso- me hizo un puchero, que nunca me lo hizo antes -No me importa que me hagas esa cara- de modo que no me la creí, y comenzó a bufar, soltó me mano enojado, entonces hecho a correr así la juguetería. Había gente por todos lados y a el no le importo eso, maldita mocoso, se me escapo. Mierda… no me quedo otra opción que seguirle, tratando de atraparlo para aprenderlo por lo que estaba haciendo.

Ya había pasado dos horas y no podía encontrarlo por ningún lado, que mierda podía hacer con tanta gente, frustrado por no encontrarlo, camine un trecho mas, entonces lo vi jugando en un enorme pelotero del lugar, cuando me estaba acercando para hablarle, apareció un hombre, de modo que me escondí detrás de un puesto de popcorn, mire fijamente al misterioso hombre que estaba hablando con mi amado y me di cuenta que era a al maldito Heliogábalus que estaba buscando, comencé a acércame lentamente hasta ellos, cuando se distrajo un memento el mal nacido, tome a Sora por el hombro y lo jale hacia mi


–Mierda… estas haciendo, ves con el tipo que estas hablando ahora. Es el Heliogábalus que estamos buscando, mas te vale que no hagas nada raro y convénselo que te lleve con él. Te darte este móvil, para que nos comuniquemos-

Maldito mocoso mal criado, ya consiguió que lo llevara con el, demos que comencé a seguirlos hasta que se me perdieron entre la multitud, que tonto, me había olvidado cargar mi móvil, frustrado por no poder llamarlo y controlar que no haga nada raro, espero que Sora no se acueste con el, sino los mato a los dos juntos, aunque el no este saliendo conmigo ahora, pero me gusta cuidar lo que es mió.

Salí corriendo hasta el hotel para poder cargar el móvil, llegue exhausto hasta la habitación, del apuro que tenia por saber de Sora, me había olvidado la lleva en la recepción, así que tuve que bajar a buscarla, mira por la ventana del lugar, entonces paso Sora en una limusina de color blanco, subí a la habitación, enchufe el móvil y lo llame, al atenderme escuche un Hola de manera excitada
–Que mierda… estas haciendo! Mas te vale que no hagas nada con ese asqueroso tipo, ahora dime a donde te diriges, así puede llegar y terminamos con la primera fase del trabajo, ah por cierto no hagas nada ¡RARO! Entendiste, no quiero que te pase nada-
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Sora
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Mar Mayo 10, 2011 6:01 pm

Me gustó que se acercara a mí, y me encantó que me besara... y al mismo tiempo lo odié, así como odio que me diga "mi amor", pero quise hacer que no le daba importancia y le devolví sus besos, saliendo junto a él de la habitación... comprobando que, como siempre, me cogía de la mano. Maldita sea, nunca soy capaz de soltarla cuando hace eso... Por suerte, encontré una excusa para soltarla cuando subimos al ascensor, y miré por el cristal. Era increíble, estábamos muy arriba y se podía ver toda la ciudad. Observé todo con mis ojos brillando, hasta que salimos y continuamos caminando.

Casi había olvidado que quería ir a una jugueteria cuando la encontré. Era enorme, y había de todo... además de mucha gente. La miré como si fuera un niño humano y tiré de Rob para que me llevara. Pero, para mi sorpresa, él no quería... creo que es la primera vez que me niega un capricho, y eso me molesta. ¿No decía que lo iba a dar todo por mí? Debería saber que odio que no me consientan mis caprichos... y más aún si no ceden cuando lo suplico con la mirada. Bufé, pensando en encargarme de que se arrepienta muchísimo... ¿y qué mejor manera que marcharme corriendo y perderme entre la multitud?

Pasaron las horas, y Rob no me encontraba... o tal vez no quería buscarme. ¿Quién sabe? Tal vez sus palabras de amor no fueran más que eso, palabras. Bufé mientras seguía entreteniéndome con los juguetes. No entiendo por qué me molesta tanto... si estaba convencido de que no me quería como él juraba una y otra vez de esa forma tan molesta... y odiosamente encantadora.

Fue entonces cuando un desconocido de acercó a mí, hablándome, preguntándome todo tipo de cosas. Mi nombre, mi edad, mis gustos... Si fuera realmente un niño humano, me preguntaría qué pretende, pero es más que obvio por la forma en que me mira. Y no huele como un humano. Maldito pervertido... ahora no estoy de humor para estas cosas. O no lo estaba hasta que se distrajo y escuché a Rob, que estaba detrás de mí, diciéndome que ese era el Heliogábalus que estaba buscando, mientras me daba un móvil y me decía que debía lograr que me llevara con él. No parece muy difícil... él ya parece pensar en hacerlo. Lo que me molestó, fue que me ordenara que no hiciera nada "raro". ¿Quién se cree que es? ¿Mi novio?

Cuando el Heliogábalus volvió a mirarme, insistió con sus preguntas, a las que esta vez respondí con mi falsa inocencia... hasta que preguntó por mis padres, y que hacía aquí. Reprimí una sonrisa traviesa, mientras me acercaba a él de forma coqueta, sabiendo que Rob nos veía.

-Me he perdido... ¿podría llevarme a casa? Parece un señor muy amable... seguro que puedo confiar en usted...


No tardó en acceder, con una sonrisa que era cualquier cosa menos amable, y lo seguí hasta que me llevó a una limusina blanca. Creo que es de las pocas cosas que me gustan de estos seres, el dinero y los lujos que pueden ofrecerme. Subí cuando me abrió la puerta y alzé una ceja cuando se sentó y me ofreció sentarme en su regazo. Lo hice, después de todo, aún parece creer que soy un niño inocente y normal... y no tardó en empezar a tocarme, con esas manos tan frías... y ansiosas. Era asqueroso... incluso me atrevería a decir que más asqueroso de lo normal.

El teléfono que me dejó Rob sonó cuando había metido su mano en mi pantalón. Lo cogí, y a él no pareció importarle, porque no dejó de acariciarme.

-Ah... ¿ho... hola? -respondí, escuchando enseguida a Rob, parecía enfadado... y eso me hizo enojar. ¿Se puede saber quién se cree que es para reprenderme? ¿Que no quiere que me pase nada? Maldito posesivo... -¿Quién te crees que eres para decirme lo que tengo o no tengo que hacer? Si no sabes complacerme... ahm... tendré que buscar a otro...

Sin miramientos, colgué el teléfono y volví a guardarlo, sintiendo esas caricias más insistentes ahí abajo, haciéndome gemir. Lo que no esperé fue que me mordiera. Grité, pero su brazo libre me presionaba contra él para que no me moviera. Estaba bebiendo mi sangre...

-No eres humano.
-me susurró al oído, y yo sólo asentí. -Estupendo... así será más divertido...

La limosina se detuvo, y el Heliogábalus me llevó en brazos hasta un hotel, cuya dirección traté de memorizar, al igual que la habitación. Era enorme, y muy lujosa... al menos lo que pude ver, pues pronto me tumbó en la cama y empezó a deshacerse de mi ropa... e hice lo mismo. No soy de piedra, y estoy furioso por la forma en que Rob me ha estado hablando. Pero, de todos modos, pienso ayudarle, para así mostrarle de una vez por todas que no soy una damisela en apuros.

-¿Sabes? Me gustan los juegos... puedo enseñarte algo muy divertido... -sugerí con picardía, y él no tardó en acceder. Sonreí, son tan simples...

Me levanté y le pedí que se tumbara sobre la cama, para después arrancar un trozo de sábana que puse en sus ojos. Al acercarme, trató de besarme, pero me aparté; eso sí que no iba a permitirlo. Me deshice de su ropa, comprobando que evidentemente estaba muy contento con lo que hacía. No lo pensé más y me senté sobre su miembro, gimiendo por ello, escuchándole gruñir. No tardé en empezar a moverme, aunque él tomó mis caderas con sus manos y me marcó un ritmo rápido y salvaje. Gemí, grité... pero lo peor, es que mi mente imaginaba que era Rob quién lo hacía, y algo aún peor, era que si no pensaba eso, todo esto me resultaba asqueroso. Cuando logré distraerlo, cogí un jarrón que había en la mesilla y, antes de que terminara, lo golpeé con él en la cabeza, dejándolo inconsciente. Reí y me moví un poco más, hasta que fui yo quién terminó.

-Eres bueno, pero los conozco mucho mejores... -le dije burlón, pensando en cierto vampiro excesivamente cariñoso. Cogí el teléfono y llamé a Rob. -Adivina quién acaba de atrapar al Heliogábalus... Oh, sí. Tu damisela en apuros. Lo tengo aquí, desmayado. -le dije, aún con un tono confiado y burlón, mientras repetía la dirección del hotel y la habitación. -Ven, antes de que se despierte y...

No pude decir más, sólo grité cuando sentí de nuevo unos colmillos en mi cuello y como, después me tapaban la boca. ¿¡Ese maldito cerdo estaba despierto!? Escuché el teléfono contra el suelo... y a ese desgraciado reírse mientras no dejaba de tomar mi sangre...


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Rob
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Miér Mayo 11, 2011 3:55 pm


Me recosté en la cama, frustrado por la manera que Sora me había hablado, solo podía pensar en él y que no le sucediera nada, ya paso mucho tiempo de que lo llame, no tenia señal en el teléfono, decidí darme una ducha para despejar mi mente, evitando así los malos pensamientos, de que el no iba a ser capas de engañarme aunque no seamos novios aún.

Tenia la loca idea que me llamaría de inmediato pidiéndome que vaya a por el, comenzó a sonar el fono y en efecto, era él, atendí rápidamente, pero esta ves mas calmado tratando de no regañarlo por lo que me dijo de que no lo complacía y que se iba a buscar a otro, eso no lo permitiría por nada en el mundo.

-Hola mi amor…- solo alcance a decirle eso y me quede boquiabierta por lo que me estaba contando, pensé – ¡lo habrá logrado en serio! aunque unos segundo mas tarde después de anotar la dirección que me había dictado, escuche como gritó desesperado, al mismo tiempo sentía que el móvil cayo en el piso y solo me quede gritando para saber que le pasaba.
Sin pensarlo dos veces salí rápidamente del hotel, para este trabajo ya tenia un auto alquilado que estaba afuera del mismo esperando por las dudas sucedía algo inesperado, comencé a conducir como un loco desesperado por las autopistas de la ciudad, pasando por alto toda señal de transito, solo me importaba Sora en ese momento.

Detrás de un cartel estaba un coche policial detectando la velocidad de los automóviles que pasaban por ahí, mira por el espejo retrovisor, vi un luz azul seguida de una serena
– La puta madre… me esta siguiendo la policía. ¡M… Mierda, pendejo de mierda como me haces preocupar así!- Me tire sobre la banquina esperando a que llegara el policía, cuando se me acerco acelere lo mas rápido posible para perderle de vista, lo había logrado pero ahora solo me preocupa Sora.

Llegue hasta el hotel, sin preguntar a nadie me escabullí por entremedio de un carrito de sabana limpias, llegue hasta la habitación, como si fuese un ladrón abrí la puerta lentamente sin hacer ningún ruido, asome mi cabeza tan solo para ver como Sora estaba desnudo junto con ese mal nacido y mientras tomaba de su sangre.

Di un salto hacia donde estaban los dos, nunca pensé que lo estaría penetrando y el con lo ojos vendados, sentí como si un balde de agua fría cayera sobre mi, me quede paralizado por un instante mientras el me miraba y aun así seguía penetrándolo, perecía como si lo lastimara por la manera que gritaba, entonces termino sobre su rostro, me dio tanto asco, que de la misma bronca que tenia encima lo golpee con tanta fuerza que lo lace hasta la cama, saque las vendas que cubrían sus ojos, lo mire un poco decepcionado, comencé hacer un teatro por todo lo que estaba pasando


–¡Como me vas a hacer eso. Yo que trato siempre de darte lo mejor, Ya se que no somos novios pero… Te amo demasiado mi niño!- estaba armando tal berrinche que el hijo de puta del Heliogábalus comenzó a reírse diciendo *Como te vas a enamorar de una cosa como esa*.

Eso hizo que me enfadara aun mas de lo que estaba, de modo que me lance sobre el y me coloque sobre su pecho y comencé a golpearlo en la cara, estaba tan ciego de la rabia que no podía parar de golpearlo, Sora me agarro por la espalda, me dijo algo que no escuche bien pero eso me tranquilizo, el Heliogábalus se reía de una forma tan burlona que me daba impotencia de tan solo ver su cara y saber lo que había hecho con mi amor.

Mientras me descuide un momento para hablar con Sora el hijo de la mala madre se logro escapar por la ventana, vi como subía a su limusina y se marchaba por la autopista
-¡MIERDA! Ya te voy atrapar mal nacido y pagaras por lo que le hiciste- tome a Sora que estaba débil por lo que paso, lo lleve al baño para que se duchara, al salir del baño note que no podía mirarme a los ojos, que me estaba esquivando, eso no me importo, así que cogí su mano y lo lleve hasta el auto, salimos de ese lugar, al entrar en la autopista, solo pude acaricia su rostro ya que había mucho transito

–Ves lo que pasa cuando no me haces caso, lograste que te hicieran daño. Al principio no te quise llevar a la juguetería porque quería ir a buscar el coche para así poder ir a una mas grande que vi en la televisión, pero que mas da, lo hecho, hecho esta. Ahora solo vamos a descansar un poco- llegamos al hotel y subí en brazos a Sora recostándolo en la cama y yo a su lado, colocando su cabeza en mi pecho sin decir una sola palabra, tratando de dormir un poco.
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Sora
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Miér Mayo 11, 2011 4:46 pm

De pronto, no podía ver nada, y no tardé en darme cuenta de que me había vendado los ojos. Me revolví, pero era mucho más fuerte que yo, y sus brazos lograban sostenerme... además de que empezaba a sentirme muy débil por la pérdida de sangre. Grité cuando ese desgraciado se atrevió a penetrarme de nuevo. No quería más... pero no podía moverme, y Rob no tardaría en llegar... Si no lo distraía, el Heliogábalus se escaparía. De modo que me dejé hacer, fingiendo gemidos para complacerlo... aunque aquello ahora mismo me provocaba asco, mucho asco. Jamás me había pasado...

-Ese novio tuyo no va a venir a buscarte, te quiere para lo mismo que te quiero yo. ¿Por qué iba a quererte, sino? Estoy seguro de que no recuerdas cuántos hombres te han hecho esto...
-me susurró al oído, como si hubiera sido capaz de leer mi mente.

Y, por primera vez, esas palabras me dolieron.

-Ya... ya lo sé... -fue todo lo que pude responder.

Él siguió haciéndome aquello, mordiendo mi cuello, bebiendo mi sangre, susurrándome cosas realmente asquerosas, hasta que, minutos después, se calló y escuché la puerta. Rob... era Rob... y me estaba viendo hacer esto... Un momento, ¿y a mí qué? Soy libre de hacer lo que quiera. Bien, entonces... ¿por qué me siento como si lo estuviera engañando? Mierda, mierda... Y, para colmo, este maldito Heliogábalus empezó a embestirme con más fuerza, y a morderme con más insistencia. Grité de dolor, y a él pareció encantarle, porque siguió... y Rob no hacía nada. ¿Por qué no hace nada? ¿Acaso le gusta lo que ve? Maldito... ¿Es que no ves que quiero que me salves?

Escuché que gemía, y dejé de sentirlo en mi interior para sentir algo muy asqueroso en mi rostro que conocía muy bien. Apreté bien mis labios para que nada llegara a ellos... y entonces sentí un golpe. Creía que fue el Heliogábalus quién me golpeó pero, al librarme de la venda, pude ver a Rob... y se veía... decepcionado. ¿Por qué siento punzadas de dolor en el pecho? No debería sentirme culpable, yo hago siempre lo que quiero... Y, cuando escuché las palabras del Heliogábalus, el dolor volvió de nuevo.

No pude moverme, sólo vi cómo Rob lo golpeaba. Estaba completamente descontrolado... me da miedo, es la primera vez que Rob me da auténtico miedo. Me incorporé y gateé hasta él, sujetándolo por la espalda, diciéndole débilmente que parara. Lo hizo... y ese desgraciado escapó. En ningún momento dije nada, incluso evité la mirada de Rob, agradecí que me dejara ducharme y me lavé desesperadamente, buscando eliminar cualquier resto de aquel imbécil. Me sentía sucio, muy sucio... y seguía sin ser capaz de mirar a Rob a la cara.

Continué en silencio durante el trayecto de vuelta, agachando la cabeza, como si fuera un niño humano arrepentido de sus travesuras. He sido injusto con Rob, él quería concederme mis caprichos después de todo... Seguí sin hablar, hasta que llegamos a la habitación y nos tumbamos. Parece cansado... y, por mi culpa, no ha logrado atrapar al Heliogábalus. Me ha visto acostándome con otro... y aún así sigue apoyándome en su pecho y tratándome con cariño... ¿Es que es idiota?

-Ahora te das cuenta de lo que soy, ¿verdad? -dije con amargura. -Lo repetiré, sabes que puedo repetirlo. Ese Heliogábalus tiene razón, ¿cómo vas a enamorarte de mí? Estoy podrido, y no me importa. ¿Sabes otra cosa? Me divertí muchísimo con él, ya te lo dije, no me importa hacer estas cosas con otras personas. No soy ningún ángel. Ahora lo sabes, ¿no?

Me levanté. No quiero dormir con él, no quiero que me abrace ni me trate bien. Prefiero que me golpeé, que me castigue, que me diga que le doy asco... lo que sea, pero no esto. Es demasiado bueno... y yo no me lo merezco. Salen miles de palabras de mis labios, pero nunca son las que realmente quiero decir: Lo siento.

Apenas caminé un par de pasos, cuando no aguanté más. Creo que me desplomé en el suelo... porque volví a verlo todo negro...
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Jue Mayo 12, 2011 3:53 pm


Al escuchar las palabras de Sora diciéndome todas esas cosas horribles sobre él, y al ver que se retiraba de la habitación, solo me di vuelta en la cama, encogiendo mis piernas tomándolas entre mis brazos hasta llegar cerca del pecho, de repente escuche un estruendo en el pasillo, al principio no me importo pensando que estaba haciendo alguna travesura infantil para llamar la atención, al no seguir escuchando ese ruido, me pareció algo muy extraño, de modo que me puse de pie y camine hasta el pasillo viéndolo allí tirado en el suelo como si fuera una simple basura.

Primero pensé en dejarlo ahí por las cosas que había hecho, de todos modos no iba a morir ya que era inmortal, pero eso seria muy cruel de mi parte, lo cogí entre mis brazos y lo lleve hasta la cama, estaba tan pálido que parecía una hoja de papel. Ah perdido mucha sangre y comenzó a tener fiebre muy alta, me asuste un poco por la fiebre, así que salí hasta la farmacia a comprar algo de medicamentos para bajar la fiebre, al volver a la habitación, coloque unos paños de agua fría en su frente antes de darle la medicina, pero después de un rato seguía en un estado delicado, con tanta fiebre podía llegar a convulsionar y no quería que pasara eso.

Recordé que le faltaba sangre en su cuerpo, di vueltas como un loco pensando que hacer
–si lo llevo al hospital. A lo mejor no llegue a tiempo y su estado empeore- no tuve otra opción de esperar hasta ver algo de mejoría, pero la fiebre seguía aumentando cada ves mas. Me fui hasta la cómoda de la habitación en donde estaba una valija que traje conmigo, la abrí y busque desesperado algo para poder ayudarlo, pero no encontré nada de utilidad.

Volví hasta el mirándolo tristemente por no poder hacer nada al respecto, sintiéndome impotente, pensé en hacerle una transfusión de sangre, pero no sabia como. Vi en su cuello el collar que le había regalado y recordé que tenia unas espinas en forma de aguja, fui rápido hasta donde estaba la valija, y en un pequeño bocillo de la misma, saque las espinas, fui al baño y arranque un flexible de lavatorio, así pudiendo hacer un dispositivo de suero, esto era algo que había aprendido cundo estaba por México junto a los mayas.

Me coloque a su lado, limpie uno de sus brazos al alcohol para no infectarlo y lo inyecte en su vena, después me recosté, coloque el otro extremo del dispositivo en mi brazo, comenzando así a darle algo de mi sangre, suponía que si yo me recupero rápido algo de mi sangre le ayudaría para sanar cuanto antes. Ya había pasado un buen rato y el color de su piel volvió, así que saque el dispositivo, lo abrace fuertemente, si querer hice que se despertara, todavía estaba algo atontado por la perdida de sangre, trato de hablarme y de alejarse de mi, pero no lo deje que de fuera, acaricie su hermoso cabello, mientras mi acerque a su oído


–No me importa con cuantas personas, seres inmortales o lo que fueran te hayas acostado con ellos. Lo único que quiero y más anhelo es estar contigo hasta el día en que muera, y no creo que estés podrido, a lo mejor tiene razón el Heliogábalus con lo que dijo, pero eso no cambia en nada mis sentimientos por ti. Ahora cierra tus ojos que mañana vamos a ir a por el-bese su frente una ves mas para darle seguridad de que lo que había hecho si me dolió pero que lo perdonaba aunque me digiera que se a divertido con ese hijo de puta.

Y agotado por la sangre que había sacado de mi cuerpo, y por no haber tomado algo de sangre en un par de días y lentamente fui cerrando mis ojos hasta que dar dormido.

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Sora
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Jue Mayo 12, 2011 5:14 pm

Todo estaba negro, no podía abrir los ojos, estaba demasiado cansado incluso para eso... sólo escuchaba pasos y algunos murmullos, además de sentir un calor abrasador y mi respiración demasiado agitada. Aunque sea inmortal, sigo sintiendo dolor, dolor que no puede llegar a matarme, pero eso no hace que no sea insoportable. Por suerte, estuve práctiamente insconsciente todo el tiempo, hasta que, poco a poco, sentía la fiebre desaparecer... y abrí los ojos, confundido por las punzadas que notaba en mi brazo... y los brazos de Rob abrazándome.

-¿Se puede saber que estás...? -empecé a preguntar, tratando de soltarme, revolviéndome en sus brazos, pero aún me sentía débil, era inútil.

No lo hagas... no me acaricies así, no te acerques a mi oído, no me susurres esas palabras... Quiero llorar, por primera vez en mucho tiempo, quiero llorar. Cerré fuerte los ojos, tratando de evitarlo, no quería que Rob me viera así, nunca lloraba delante de nadie. Pero, por suerte, no tardé en escuchar su respiración algo más profunda y, al abrir los ojos, comprobé que estaba dormido. Se ve tan odiosamente lindo cuando duerme...

Logré apartarlo de encima, y vi el pinchazo en mi brazo... y en el suyo. Idiota... no puedo morir, no necesito su sangre. ¿Por qué lo ha hecho? ¿Es que no vio lo que hice? Puedo repetirlo, puedo serle infiel muchas más veces y no arrepentirme de ello lo más minímo, y el muy idiota sigue siendo tierno conmigo.

Un momento... ¿infiel? ¡No! No somos nada, no soy infiel, sólo hago lo que quiero, como siempre...

-Idiota... -murmuré, acariciando su rostro... y acercando mis labios a los suyos para besarlo, varias veces. -Eres un idiota... podrías tener a tu lado a alguien mucho mejor... -continué, como si de verdad pudiera escucharme. -Ojalá fuera ese ángel que dices... ojalá fuera tan puro... -añadí, sintiendo una punzada de dolor en mi pecho. Cogí su mano y la llevé a mi rostro, acariciándome con ella. -Rob... Rob... mi Rob... -repetí entre suspiros.

Reprimí un gruñido al escucharme, y me levanté, dando vueltas por la habitación pese a que estaba cansado. Era mejor eso que decir tonterías a alguien que, gracias al cielo, no iba a escucharme. Esto va mal, esto va muy mal... ¿es que me estoy enamorando? No. El amor no existe, él no me ama... y menos después de verme acostándome con ese Heliogábalus. Sólo le atraigo, eso es todo. No debo enamorarme, esto no durará para siempre, y me dolerá más cuando se canse de mí. Tal vez... tal vez deba marcharme. Sí, será lo mejor...

Al final, fui al sofá y me tumbé a ver la televisión. No echaban otra cosa mejor que una película romántica. Mierda... y lo peor es que la vi hasta el final... o, al menos, hasta que escuché un ruido y cambié rápido de canal. Sabía que era Rob, no me hizo falta mirar... su olor es inconfundible.

-Vaya, has despertado, Bella Durmiente...
-lo saludé burlón. -Mmm... ¿soñaste conmigo? Sé que sí, soy irresistible, no hace falta que me lo recuerdes... -añadí con tono coqueto, aunque, al verlo, comprobé que parecía algo débil. -¿Tienes sed? Puedes beber mi sangre, si quieres... siempre y cuando sepas complacerme después. Con un buen regalo me conformo. Y no me gustan las joyas, quiero un regalo más divertido. ¿Un peluche, tal vez?


Pensé, entonces, que lo último que debe querer Rob es tomar mi sangre. Debe resultarle repugnante, y seguro que prefiere morirse de sed. Sonreí con amargura y me levanté, cogiendo el teléfono y pidiendo varios dulces, ignorando por completo a Rob.
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Rob
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Vie Mayo 13, 2011 3:10 pm


Estire mi brazo para abrazar de nuevo a Sora, pero al no encontrarlo a mi lado, me levante de la cama y escuche un barullo en el comedor, camine lentamente por el pasillo que me parecía cada vez mas angosto de lo normal, Mierda estoy muy débil, pero por fortuna mía Sora se encontraba en el sofá, aun aturdido por no haber tomado sangre y cederle un poco de la mía a él. No podía escuchar muy bien lo que el me decía, solo miraba su rostro sonreír y eso me ponía feliz muy feliz de saber que estaba bien, cuando me ofreció su sangre, dude un poco ya que hace poco que se había recuperado.

Lo mire cuando cogió el teléfono para pedir algo a la habitación, como si fuera un alma en pena me acerque hasta el, saque el teléfono de su mano y colgué, dejándolo con la palabra en la boca, lo tome por los hombros y lo empuje contra la pared, con una sonrisa un tanto siniestra que se dibujaba en mi rostro, para poder darle algo de miedo


–Eres muy travieso mi pequeño niño y yo tengo la solución para eso- corrí su rostro con mi mana dejando su cuello expuesto y le aseste un mordisco, no doloroso, sino que era suave para gozar de placer al tomar su sangre.

Retire mis incisivos de su cuello mientras me chorreaba algo de sangre por mis labios, de manera que los lamí de manera sensual para provocarle, ya sintiéndome mejor por haber comido un poco, no demasiado para no excederme con el, de manera inocente cogí su mano para llevarlo lentamente hasta la ducha para así podernos bañar juntos.

Al entrar me desnude de inmediato, me acerque hasta el que parecía no importarle lo que estaba haciendo, me puse de rodillas, para así sacar su camiseta y desabotonar el pantalón, vi su ropa interior que era de unos ositos que le había elegido, parecía tan tierno con eso puesto, que se me escapo un pequeña risita entre los labios, mire su ropa internar y comencé a bajarla lentamente tratando de evitar que me regañara por reírme de sus ositos.

Me puse de pie y abrí la ducha para poder comprobar cuan caliente estaba el agua, coloque un pequeño taburete bajo el agua, me senté en el, llevando a Sora conmigo, y colocándolo en mi regazos, para que quedáramos frente a frente, note que su miembro se había erecto y eso me excito produciendo exactamente lo mismo, lo abrace acariciando su espalda, mientras ponía mi mirada fija en sus ojos, trague un poco de saliva para tratar de darme algo de ánimos
–Ahora que te tengo frente mió y no estando semidormido voy a decirte que no me das asco en lo mas mínimo, aunque no me ames, solo quiero pedirte que me dejes ilusionar un poco contigo, que de verdad sientes algo por mi, por lo menos estas pocas horas que te tengo de esta manera pueda sentir que eres mió.

No es necesariamente que seas puro o impuro, desde la primera vez que te vi, no puedo dejar de pensar en ti aunque hagas cosas que me duelan o me lastimen siempre voy a sentir este sentimiento que tengo a dentro. Hasta que te canses de mi, déjame amarte y cuando por fin llegue el día en que tengas de partir, no pondré resistencia alguna, no te buscare y tampoco are que te busquen, así que no tengas miedo de eso. Ya se que no soy dueño de tus pensamiento, ni de tus caricias-
me puse algo sollozo después de decirle realmente lo que sentía por el.

Era la primera vez en toda mi puta vida que abría tanto mi corazón y sabiendo que solo era su capricho y cuando se le fuese que solo quedaría triste al ver su partida, marchitándome como una flor en las noches de invierno. Pero aun así me arriesgare a dar todo por el mientras siga a mi lado.

Sin dejar que me digiera algo a respecto, coloque en su cabello shampoo y comencé a lavarlo, siguiendo por pasarle el jabón por todo su cuerpo, olvidando así la excitación que tenia en ese momento. Al terminar de bañarnos, lo seque y deje que el se vistiera, una vez estando listo, salimos de apartamento, bajamos por el ascensor para poder ir hasta la juguetería que se encontraba a la vuelta del mismo, llegamos y era obvio que Sora estaba complacido


–Ahora te dejare que tu mi guíes aquí a dentro y si me divierto y si te portas bien te dejare elegir el regalo quieras- de modo que entramos y deje que el comenzara a guiarme.
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Sora
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Lun Mayo 16, 2011 11:44 pm

Estaba a punto de terminar de pedir cuando Rob me hizo colgar el teléfono. Lo miré entre sorprendido y enfadado. ¿Por qué hace eso? Tengo hambre, maldición... y necesito algo dulce. Antes de poderle decir nada, me empujó contra la pared, mirándome con una sonrisa siniestra no muy propia de él... de hecho, la última vez que me sonrió así, terminé con marcas de latigazos y quemaduras en mi piel. Tragué saliva, y lo miré desafiante cuando dijo que iba a castigarme, esperándolo. Después de todo, ya estaba acostumbrado a los castigos, es algo que tiene ser un sirviente inmortal desobediente...

Pero, para mi sorpresa, sólo mordió mi cuello... y me gustó. Normalmente, no permito que tomen mi sangre tantas veces, una, como mucho... pero Rob... mierda, Rob es siempre una excepción en todo, y me molesta, me molesta mucho. ¿Me estoy ablandando? Lo miré, aún queriendo aparentar estar enfadado, o indiferente, pero no pude al ver cómo se relamía. Me relamí también, sonriendo travieso... y más aún cuando me llevó al baño. Observé con todo detalle cómo se deshacía de su ropa, y después dejé que me quitara la mía, sin dejar de mirarle de forma coqueta, aunque fruncí levemente el ceño al ver que parecía aguantar la risa. Miré mi ropa interior, de ositos... ¡La eligió él! ¿Qué más quiere? Además... se supone que soy un niño, ¿no? Aunque esto es incluso demasiado infantil para la edad que aparento...

Jadeé cuando me hizo sentarme en su regazo, al ducharnos, y sentí que a él le gustaba mucho tenerme ahí encima... muchísimo. Iba a insinuarle algo sobre eso, cuando empezó a hablar... y me dejó mudo. Me ha visto acostarme con ese Heliogábalus, ya le he dicho miles de veces como soy, ha soportado mis caprichos... y, aún asi, está dispuesto a consentirme hasta que me aburra de él. Es idiota, es completamente idiota. Y lo que más odio de todo esto es que parece que mi corazón va a escaparse de mi pecho en cualquier momento... Maldito seas, Rob, maldito seas...

No dije nada, no quería decir nada... sentía que mi voz temblaría si lo hacía, y que diría algo de lo que me arrepentiría minutos después. Rob tampoco me dejó, pues empezó a lavar mi pelo y yo solo dejé que lo hiciera, como un niño obediente... sin dejar de pensar en sus palabras, y haciendo lo imposible por reprimir una sonrisa. No debo alegrarme por esto... es sólo un capricho, un capricho muy fuerte... muy, muy fuerte...

Me vestí cuando terminamos de bañarnos y salimos de allí... hasta que me llevó a una juguetería. Sonreí complacido y, casi sin escuchar a Rob, tiré de su brazo para llevarlo dentro de la tienda, y por los pasillos de esta. Sabía muy bien a dónde quería ir primero... y me detuve cuando empecé a ver esos peluches de todos los tamaños y de todas las formas posibles. Sonreí de forma infantil, sintiéndome como un niño de verdad, y solté a Rob para ir a abrazar a uno de los osos de peluche gigantes que había.

-¡Es muy lindo! Y tan grande... y cálido... -comenté, abrazándolo con fuerza, como si de una persona se tratara. -Hace tiempo tuve uno de estos, pero un estúpido amo que tenía lo rompió... -añadí, reprimiendo un gruñido

Miré más peluches, y le mostré algunos a Rob, como pidiéndoselos indirectamente. Abracé varios que me gustaban, hasta que me aburrí y volví a tomar el brazo de Rob para tirar de él nuevamente, mirando todas las estanterías hasta que encontrara algo interesante. Pero, de pronto, me detuve y, al ver que estábamos solos en aquella sección, me acerqué a él y me puse de puntillas, colgando mis brazos de su cuello para besarlo. Sólo rocé sus labios... algo a lo que no estaba muy acostumbrado, pues siempre solía besar de una forma mucho menos inocente.

-Gracias... Sólo por esto, seré un niño bueno por hoy...
-prometí, aunque traté de sonreír de forma burlona para no parecer tan... patéticamente sumiso.

Fui nuevamente a mirar entre las estanterías del lugar, levemente sonrojado, evitando la mirada de Rob. No sé por qué lo he besado así... ha sido como si... lo necesitara, como si no pudiera quedarme tranquilo si no lo hacía. Mierda, mierda... ¿por qué late tan rápido mi corazón? Yo no puedo enamorarme, no creo en el amor, ni creo que Rob pueda llenar ese vacío en mi pecho tan fácilmente. Nadie puede hacerlo, y no tengo interés en ello. No quiero depender de nadie, no quiero volverme débil ni dejar que hagan conmigo lo que quieran...

Reí, saliendo de esos pensamientos, al encontrar unos colmillos de pega, y me los puse a escondidas de Rob, para después acercarme a él, mostrándoselos.

-¿Crees que sería un lindo vampiro? -pregunté coqueto, acercándome a él, poniéndome de puntillas para alcanzar su cuello. -Dame tu sangre... por favor... tengo tanta sed... Seguro que sabes delicioso... Mmm... -añadí, con un tono sensual, soltando un pequeño rugidito. Reí nuevamente.

Esto era... divertido. Nunca había había hecho estas cosas con ninguno de mis... ¿caprichos? Sólo les llevaba a dónde quería, señalaba una serie de cosas, y ellos las compraban para complacerme. Eso en los mejores casos, y siempre antes de divertirme con ellos y marcharme después.

Maldito Rob...
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Jue Mayo 19, 2011 4:46 pm


Estaba tan complacido de que Sora se viera tan feliz de estar conmigo o por lo menos eso creo, de modo que me deje llevar por todos los lugares que el quería, pensaba en comprarle lo que el me decía pero estaba muy indeciso con tantos juguetes en el lugar.

Cuando llegamos a un pasillo sin nadie en el lugar, deje que se me acercara para besarme por primera ves de forma un poco mas sinceras que las otras veces, obviamente me gusto mucho que hiciera eso. Al seguir caminando me hizo esperarlo, cuando volvio no dijo nada de nada y me sorprendió por la espalda con esos comillos de pega, wow hice como si de verdad me asustara


–Obvio que serias un lindo vampiro, va que estoy diciendo no creo que seas lindos, sino muy hermoso para ser un vampiro cualquiera. Todos querrían comerte entero- así que le ofrecí mi cuello de manera dócil, echando a andar de nuevo por la juguetería, encontramos un castillo gigante en medio de la juguetería, parecía sacado que un cuento o algo por el estilo, no se podía subir en el, pero yo no me quedaría con la ganas de ver la cara de Sora sonriendo de oreja a oreja.

Ya era muy tarde y la juguetería estaba cerrando, así que cogí a Sora del brazo, lo lleve hasta una montaña de peluches y lo arroje a dentro de ella y me lance por detrás de el, estábamos muy cerca uno del otro y eso me estaba excitando demasiado, sin darme cuenta tuve una erección y justo estaba tocando un muslo de Sora con el, de inmediato se percato de ello y sonrojo con si fue un tomate.

Asome mi cabeza fuera de la montaña para ver si no había alguien merodeando por ahí, al no ver a nadie mas por el lugar, me dispuse a salir de allí, tomando una ves mas a Sora del brazo
–Supongo que ya sabes lo que vamos a hacer aquí dentro ¿no?- llevándolo hasta el castillo que no se podía entrar, pase primero para asegurarme que no había nada que lo pudiera herir.
Le ofreci mi mano para que entrara, una ves dentro del castillo era aun mas parecido a un cuento que un juguete
–Te propongo algo, vamos a jugar a la escondida, si me encuentras te voy a dar una sorpresa enorme- corrí a esconderme de inmediato.

Seguí por un pasillo largo del castillo, hasta llegar a una habitación y encontré una joven que yacía en el lugar oscuro de esa habitación, Hey que haces ahí sola…. Hey, me acerque hasta ella y cuando coloque una mano sobre su hombro, dándola vuelta, solo era un maniquí del lugar, me lleve un susto pero ya paso, escuche un ruido por la puerta, saque mi cabeza por ella para ver si era Sora que ya me estaba por encontrar, pero solo sentí un golpe fuerte en mi cabeza que logro desmayarme.

Al despertar estaba amarrado en una silla, con una luz que no me dejaba ver nada, solo escuche su voz y me parecía familiar
–Muéstrate maldito, ¿quien eres? Coño- me empezó a invadir una risa siniestra por mis oídos, y aprecio el Heliogábalus que se había escapado del hotel el otro día, me dio vuelta con la silla hasta ver una pantallas de televisión en donde mostraba todo el lugar y podía ver a Sora, relamió el monitor por no el estaba pasando –Mierda… hijo de perra, no hagas eso o te matare-

Jajajaja esta va a ser mi venganza por lo del otro día, mi pequeña presa y me golpeo en el rostro una y otra ves hasta que se canso de ello, -No me importa cuantas veces me golpees a mi, pero deja ir al chico- No dejare ir a nadie de este lugar, al menos con vida, riéndose muy malvado, me golpeo de nuevo en la cabeza, provocando nuevamente que me desmayara.
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Jue Mayo 19, 2011 11:19 pm

Seguí a Rob, aún sonriendo porque dijo que sería más que un lindo vampiro, y me detuve al ver ese enorme castillo de juguete. Quise enterar, pero al parecer no se podía. Inflé mis mofletes, algo frustrado. Ya me las apañaría para entrar, desde luego... ¿Para qué ponen un castillo tan grande si no se puede entrar en él? Nunca entenderé a los humanos...

Estuvimos un rato más mirando la tienda, hasta que se hizo tarde y vi cómo se iba vaciando. Ya deberíamos irnos, de modo que pensé en ir hasta la salida... pero Rob me sorprendió lanzándome a una montaña de peluches. Lo sentí muy cerca, como también sentí que estaba muy contento de tenerme así... Me sonrojé, y no dije nada, sólo esperé hasta que decidió salir y me llevó hasta el castillo. Sonreí. Eso sí era divertido...

Cogí su mano sin dudar y entramos al castillo. Sonreí más ampliamente cuando sugirió jugar a las escondidas, y cerré los ojos, dándole tiempo para ello. Pasados unos segundos, corrí en su búsqueda.

Esto... era divertido... aunque yo no fuera realmente un niño...

Pero pasaron los minutos, y no encontraba a Rob. ¿Dónde se habia metido? Había mirado por todo el castillo... incluso empleado mi olfato. Pero nada. Además, este lugar apestaba, y no estoy seguro de a qué, pero me costaba detectarlo así...

Lo entendí todo cuando un par de Heliogábalus me rodearon. ¿Acaso creen que soy un crío indefenso? Entendí que sabían quién era perfectamente cuando mencionaron algo sobre Rob... ¿Qué le ocurría a Rob? Me preocupé, y enfurecí. Sin pensarlo me lancé a atacar a uno de ellos, golpeándolo a puñetazos... aunque juraría que no trataba de resistirse siquiera, pero me dio igual. Seguí y seguí golpeándolo, gritándole, preguntándole dónde estaba Rob... hasta que alguien tiró de mi pelo. El otro Heliogábalus. Lo había olvidado... Me revolví para escapar, pero ambos lograron agarrarme, haciéndome mirar hacia una cámara, mientras me desvestían....

-Nos ha dicho nuestro jefe que te encantan estos juegos... y no te importa con quién...
-dijo uno de ellos, y gruñí.

-Estoy seguro de que a ese apestoso vampiro le encantará ver como juegas con nosotros...

El segundo se acercó a besarme, pero mordí su labio, haciéndole sangrar. Mis colmillos ya habían crecido, y pronto sentí ese calor abrumador, característico cuando voy a transformarme... seguido de un fuerte dolor que me hizo gritar, pero que no me detuvo cuando me lancé a morder y arañar a ambos. Aunque, por desgracia... pudieron conmigo. Empezaron a patearme y terminé perdiendo la consciencia...

Al despertar, tenía muchísimo frío y me sentía muy débil. El dolor punzante de mi cuello me confirmó que alguien me había mordido. Al abrir los ojos, vi a Rob, insconsciente, y traté de ir en su ayuda, pero algo tiró de mi cuello. Estoy... atado... Como un animal... Gruñí, y seguí intentándolo en vano, hasta que escuché a alguien reír. El Heliogábalus del otro día...

-¡Rob! ¡Idiota! ¡¿Es que no vas a despertarte?! -lo llamé, casi desesperado... y asustado...

-¿Buscas que te salve? Lo dudo... -me respondió, riendo de forma odiosa. -Acabaría con él antes de que diera un par de pasos. Está tan débil ahora...

Miré a Rob, preocupado. No debimos hacer esto hasta que no hubiéramos acabado con este desgraciado... ¿Qué puedo hacer? No voy a negarlo, no quiero que haga más daño a ese vampiro estúpido... y me di cuenta de ello cuando volví a intentar librarme de esa especie de correa al ver cómo se acercaba a Rob de forma amenazante.

-No quieres que le pase nada, ¿no? Te importa, aunque no niegues. -me dijo, y no pude hacer otra cosa que asentir. -Hagamos un trato. Yo dejo a tu querido Rob en paz... si te conviertes en mi sirviente, y prometes ser obediente. -gruñí por eso último. -¿Es que no te importa lo que pueda pasarle?

¿Es que soy idiota? ¿Voy a renunciar a mi libertad por ese imébil? No... no pienso hacer algo como esto. Pero... si algo le ocurriera a Rob, yo... yo...

Mierda... no sé qué hacer...
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Mar Mayo 24, 2011 2:38 pm

Estaba mirando al horizonte, cuando de repente apareció Sora frente de mi, comencé a correr hasta donde el se encontraba parado con una sonrisa de oreja a oreja, pero cuando llegue a su lado se desvanecía, y reaparecía en otro sitio, de nuevo eche a correr hasta el, una vez mas desapareció de entre mis manos.

Sentí una voz acogedora que me estaba llamando, era algo familiar, en efecto al abrir los ojos me tope con la cara de Sora, aunque no era la expresión que deseaba ver en ese momento
–M… Mierda! Que te pasa, ¿Por qué estas llorando y por que estas atado con un perro?- Trate de llegar al el pero fue en vano que me moviera tratando de acariciarlo para saber que es lo que esta sucediendo, pero me sentía débil y recordé que había sido capturado por el Heliogábalus.

-Vaya, vaya, vaya por fin despertaste bello durmiente…- echándose a reír de una manera arrogante, como si tuviera todas las cosas del mundo. Tomo a Sora de los pelos, golpeándolo sin parar, escuchando cada alarido que soltaban sus labios, podía sentir cada golpe que le daban en mi corazón.
-Vaya basta por favor- haciendo un tono de tristeza y estando muy sollozo por lo que estaba viendo.

–Esto no es nada, para lo que voy a hacer- Aparecieron los otro dos Heliogábalus por la puerta y comenzaron a golpearme, mientras que su líder comenzaba a penetrar a Sora, llamo a uno de ellos, obligando a Sora abrir su boca para poder poner su miembro en ella, mientras que el tercero me sostenía la cabeza para que no dejara de mirar lo que le estaban haciendo.

Siguieron penetrándolo, haciendo cosas que a el no le gustaban, mordiendo todo su cuerpo, dejando heridas tras cada mordida que le daban, cuando su líder llamo al que me tenia agarrando de la cabeza, solté un gritos ensordecedor
–Mierda… Mierda! Suéltalo de una vez por todas Hijo de puta!-Echaron a reírse los tres, al parecer disfrutaban de mi desgracia y la de Sora.

Se acerco el mayor de los Heliogábalus hasta donde estaba atado en esa silla, se arrimo hasta mi oído zurrándome
–te gusta esto verdad, puedo ver en tu cara que lo estas disfrutando mucho- Pasando su lengua por mi rostro, bajando su mano hasta mi entre pierna, logrando así bajar mi pantalón hasta los tobillos, acariciando mi miembro salvajemente.
Los otros dos pusieron a Sora frente de mi, y el maldito comenzó a lamerme el miembro para que lo pudiera ver con total claridad diciéndole


–Te gusta verdad pequeño, que le chupe la polla a tu querido, mira como disfruta de lo que le hago- riéndose de manera siniestra, estaba tratando de evitar que siguiera erecto mi miembro, pero no podía evitarlo. No podía mirar a Sora a la cara por toda la vergüenza que tenia encima, que me estuviera viendo como era violado por ese infeliz, no era la primera vez que me había pasado, pero siempre fue contra mi voluntad, así que nunca disfrute de eso, exceptuando las veces que lo hacia con Sora, era una maravilla y ahora me tenia que ver en esta situación tan embarazosa.

Se subió arriba de mi y comenzó a moverse de arriba abajo
–Mira! mira! Me estoy follando a tu novio, jajajaja- entonces sentí algo caliente que estaba apunto de salir de mi interior, de modo que el Heliogábalus se aparto y siguiendo masturbándome hasta que acabe en su boca, miro a Sora y con mucho gusto trago toda mi esencia.

En ese momento no pude ver a Sora a sus ojos ni por un segundo, tratando de que la tierra me tragara para no tener que sentir mas esta humillación. Totalmente débil siguieron golpeándome, me desataron de la silla y me patearon como si fuera una naranja amarga que nadie quería comer, pero antes de desmayarme pude ver como iban arrastrando a Sora con ellos, su líder se paro frente de mi,


-me divertí mucho contigo, pero ahora es turno del pequeño- y entonces sentí algo caliente sobre mi cabeza, entonces me di cuenta que me estaba orinado –m… mierda! No me puedo mover, siento todo el cuerpo entumecido por todos los golpes que recibí- logre coger su pierna, pero el solo se rió de mi, se soltó y me escupió en el rostro y me desmaye en ese momento.
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Mar Mayo 24, 2011 3:54 pm

Pude ver a Rob despertar, y me sentí realmente aliviado... pero no fui capaz de sonreírle, y menos aún cuando escuché a ese maldito Heliogábalus reír. Grité cuando tiró de mi cabello y empezó a golpearme... pero me sorprendió que lo más doloroso no fuera eso, sino los sollozos de Rob. No debería llorar por mí... ese Heliogábalus me ha dado la oportunidad de salvarlo y la he rechazado... por mi orgullo, y mi egoísmo. Debería reírme de mí, como hace él.

Aparecieron otros dos Heliogábalus que comenzaron a golpear a Rob. Quise ir a socorrerlo, pero una especie de grito mezclado con un gemido salió de mis labios, y mi cuerpo sólo tembló. Conocía esa sensación... ese maldito Heliogábalus me estaba... violando. Y creo que es la primera vez que esto me da auténtico asco... más aún cuando me hicieron abrir la boca y tomar el miembro de otro entre mis labios. Reprimí ahí todos los gritos de dolor... porque eso fue lo que sentí. El placer parecía haber desaparecido... hacía tanto tiempo que no me dolía hacer estas cosas. Mierda... y Rob me está mirando. Es, también, la primera vez que eso me avergüenza...

Me soltaron, pero no tuve tiempo ni de suspirar aliviado. Soltaron la correa que rodeaba mi cuello, aunque la seguía llevando, pero ya no estaba atado a ningún sitio, y me obligaron a mirar como ese desgraciado tocaba a Rob, y lo lamía y... tuve que apartar la mirada, escuchando al Heliogábalus decirme qué era lo que le hacía a Rob. Gruñí, rugí, me revolví entre los otros dos que me sujetaban, pero fue inútil. Rob es mío, mierda... sólo yo puedo hacer eso... estoy celoso... y quiero matar a ese hijo de puta...

-¡Suéltalo! -grité cuando me miró, tragando la esencia de Rob... Eso... eso también es mío. -¡Para ya!

No lo soltó. Me soltaron a mí, mientras pateaban a Rob, y yo no pude hacer nada... Lo soltaron, y siguieron golpeándolo, para después arrastrarme a mí hacia el Heliogábalus. No habían terminado, pero a mí ya no me importaba qué me hicieran. Vi que Rob trataba de evitarlo... pero volvió a desamayarse, y empezaron a golpearlo de nuevo.

-¡Basta! -pedí en un sollozo. Estaba llorando, y eso hizo que se rieran de mí, pero no me importó. -¡Está bien! Seré... seré tu sirviente... seré el sirviente más obediente que hayas visto jamás... pero con una condición. -miré al Heliogábalus, suplicante. Jamás me había humillado tanto... -Llevad a Rob a un hospital... que lo traten. Dejadlo en paz... y haré todo lo que me pidas. -

Funcionó, porque el Heliogábalus parecía más que contento. Chasqueó sus dedos y sus otros dos compañeros cogieron a Rob, llevándoselo de ahí... y yo sólo levanté mi mano, como queriendo alcanzarlo. Me habría gustado despedirme... pero sólo grité cuando el Heliogábalus mordió mi cuello, bebiendo de nuevo mi sangre.

-Eres un buen chico... seguro que todos me envidian por tener un sirviente tan jóven y obediente...
-me susurró al oído, y tuve que reprimir un gruñido, y después un quejido cuando me volvió a tirar contra el suelo, tirando de mi pelo, dejándome arrodillado frente a él. -Voy a darte tu premio, estoy seguro de que te encantará.

Sabía lo que me esperaba, y tuve que volver a abrir la boca para recibir su miembro entre mis labios. Obedecí y lo lamí y succioné todo lo rápido que pude. Quiero que acabe ya, no me gusta... es la primera vez que el sexo me desagrada tanto... y la primera vez que me afectan todas las palabras e insultos que me está diciendo mientras lo hago. Sólo el saber que Rob estará bien me anima a seguir con eso. Y así hice, hasta llevó sus manos a mi cabeza, obligándome a permanecer ahí cuanto terminó... y a tragarlo... Es asqueroso...

-Buen chico... ahora déjame beber de tu sangre una vez más, sellemos el trato...
-comenzó a decir, acercándose a mí, pero se detuvo, creo que al verme temblar. -¿Qué te pasa ahora?

No pude responder, sólo grité de dolor, sabiendo que me estaba transformando de nuevo. Era extraño... no estaba enfadado. Siempre me transformo sólo cuando estoy enfadado... aunque, claro, nunca he estado realmente triste o alegre. Tal vez, en esos casos... también me transforme. No pude pensar en ello, me lancé sobre el Heliogábalus, presa de la rabia, y empecé a morderlo y arañarlo, escuchando sus gritos...

Cuando pude ser del todo consciente de lo que hacía, el cuerpo de ese desgraciado estaba bajo el mío, sangrando, sangrando muchísimo... ¿Lo he matado? No... pero debo salir de ahí cuanto antes. De modo que cogí el teléfono móvil que me dio Rob con mi boca y salí corriendo de allí, saltando por uno de los cristales del escaparate, escuchando la alarma de este.

Pero no pude huir mucho, sólo llegué a un callejón cercano, en el que me escondí antes de volver a transformarme en humano. Cansado, sangrando... con el teléfono de Rob en mi boca. Miré hacia afuera pasar varios coches de policía. Espero que lo encierren... y espero que Rob esté bien. Aunque... dudo que pueda volver a acercarme a él. Debo de darle asco, auténtico asco... y no puedo, no puedo estar cerca de él. He sentido celos, tristeza, el dolor más insoportable del mundo... sólo por él. Estoy enamorado. Me he enamorado, y eso es peligroso. No debo acercarme a él... debo buscar a otra persona, pero no a Rob. No merece tenerme a su lado, es demasiado bueno.

Aunque, al final, no pude evitar marcar su número en mi teléfono, llamando, esperando... llorando de desesperación.

-Contesta... ¡vamos, idiota! Contesta... dime que estás bien... sólo eso... -pedí entre sollozos, temblando, sintiendo la sangre de mi cuello deslizarse por mi cuerpo desnudo. No me importa, no puedo morir después de todo. -Vamos, Rob... vamos...
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Jue Mayo 26, 2011 7:11 pm


*Hola, habla en Directo general del Hospital, usted debe ser su novio, no a echo otra cosa que nombrarlo entre sus sueños. Él está bien, se recupera rápidamente a pesar de sus múltiples heridas. Espero que pueda venir a la brevedad a llevarlo a casa, ya que le daremos de alta. Ah… por cierto tiene un poco de amnesia por necesitara su ayuda*

Abrí los ojos, mire al mi alrededor, era algo extraño pero a la ves muy familiar –eh!!! Estoy en un hospital- coloque mis pies en el frío piso de sala. Llego un Dr. Por la puerta *Bueno Sr. Le daremos de alta, aunque todavía no llego su novio* -Como dice! Novio… usted esta seguro!- *Si, no cabe duda, ya que lo estuvo nombrando todo el tiempo cuando dormía. Tiene algo de amnesia y es seguro que no puedo recordar bien las cosas, ya que recibió unos fuerte golpes en su cabeza* Cuando termino de hablar el Dr. Y salio por la puerta, sentí un tremendo dolor por la nuca, cerré los ojos, pudiendo ver algunos flashs de lo acontecimientos pasados que tuve.

Salí del Hospital, todavía confundió por no saber exactamente que me había pasado, seguí caminado hasta la parada del bus para poder dirigirme a casa, me subí en el pensando en lo que me había dicho el Dr. acerca de mi novio, en realidad era cierto, al bajar comencé a patear un piedra jugando por el camino hasta mi departamento.

Abrí la puerta, me dirigí al baño para poder ducharme y ver si podía refrescar mi mente, Salí hasta la habitación, al mirar la cómoda puede ver que había ropa de niño, abrí un cajón y junto a mi ropa interior se encontraba ropa de niño, pensé por un instante que a lo mejor era un pervertido y no podía recordarlo.

Asome la cabeza por la ventana y pude ver una silueta entre los árboles, abrí la ventana, vi a un chico entra las copas, sálate hasta el, pero no había nada de nada, será mi mente que esta jugando conmigo o me estaré volviendo loco, esa misma noche no pude dormir pensando en quien podía ser mi novio, si realmente lo amaba o lo amo. A la mañana desperté totalmente escrachado, como si un montón de toros hubiera pisado mi rostro.

Sin pensar me encontraba en el autobús camino al observatorio, al llegar me recosté en el césped mirando al cielo, tratando de recordar quien era realmente esa persona tan especial que me habían nombrado, en ese momento sentí un tremendo dolor en todo mi cuerpo que me obligo a gritar y abrazarme fuertemente para que pasara al cosa, era casi como estar en el infierno por que parecía que quemaba todo mi cuerpo, entonces abrí los ojos y una ves mas mira el cielo, así pudiendo ver el rostro de Sora sonriéndome, pero aun así no podía estar tan seguro de que relámete era el mi “Novio”.

Volví a tomar el bus con una tristeza que inundaba toda mi alma, decidí bajar unas cuadras antes del departamento, ya se estaba haciendo de noche y entes que cierren los negocios, pude ver la juguetería que parecía llamarme por mi nombre.

Entre en ella sin basilar y como su hubiera conocido el lugar como la palma de mi mano llegue hasta el castillo enorme que yacía en el medio del lugar, sentía un aroma muy peculiar, así que me introduje dentro del escaparate y sin notarlo estaba enfrente de la silla que me habían atado y mi cabeza parecía que en cualquier momento iba a explotar.

De golpe pude recordar todo lo que había pasado y que no sabia nada de Sora y eso me preocupo demasiado y saque mi teléfono, pudiendo comprobara que tenia una llamada de mí otro móvil, el que le había dado para que se comunicara conmigo, marque el número pero no conseguía comunicarme con el, solo escuchaba el tono hasta que salía la casilla del coreo de voz.

Comencé a correr desesperado buscando por todos lados, pero sin encontrar ni siquiera un rastro del él, totalmente abatido y decepcionado conmigo mismo por no poder encontrar a la persona que amo en todo este loco mundo, solo me estaba quedando hacer una cosa y era vengarme del Heliogábalus por todo lo que me había echo, lograr separarme de Sora, así que fui a casa a descansar para después ir a por el de una maldita ves y acabar con toda mi angustia aunque solo se por un rato.

Y a la misma vez tratar de encontrar a Sora para así no separarme nunca más de su lado, aunque me rechace y piense de si mismo con un monstruo.
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Jue Mayo 26, 2011 8:03 pm

Sonreí al escuchar que me respondían... pero mi sonrisa desapareció en el momento en que descubrí que no se trataba de Rob. No dije nada, ni siquiera protesté cuando escuché la palabra "novio". Rob tendrá amnesia... pero, además de eso, parecía estar bien. Tal vez lo mejor sea que no me vea, empezar de nuevo... no soy un lindo recuerdo para nadie, y estoy seguro de que, por muchas palabras de amor que me haya dicho, no querría verme si recordara todo lo que ha sucedido. Lo mejor será que me mantenga al margen... y tratar de continuar con mi vida tal y como ha sido hasta ahora.

Sí... estoy convencido de ello pero... ¿por qué me duele tanto el pecho sólo de pensarlo? No tuve tiempo de responderme a esa pregunta, caí al suelo, agotado. De no ser porque sé que soy inmortal, habría pensado que, por fin, moriría.

Pero desperté poco después, desnudo lleno de sangre, sucio... ¿A dónde pienso ir así? Tal vez Rob ya haya salido del hospital... me pregunto si estará bien, si recordará algo, si habrá vuelto al hotel... Miré el teléfono que me dio, no tengo ninguna llamada suya. Tal vez no me recuerde, o tal vez no quiera verme. Es mejor así... es lo mejor para los dos. Él sufriría por mi culpa y yo no sería capaz de convertirme en el ángel que cree que soy. De modo que me quedé ahí, encogido, abrazado a mis rodillas... llorando. Nunca he llorado por nadie... ¿por qué estoy llorando por él? Odio el amor, por esto odio el amor... no estoy hecho para algo así...

No sé cómo lo hice, pero volví a transformarme. Grité de dolor, y vi que algunas personas se acercaban al callejón, para luego huir asustadas al verme como un león. Rugí y salí corriendo de allí, antes de volver a aparecer desnudo en medio de la calle... y yendo hacia el hotel casi sin pensarlo. Subí hasta la copa de un árbol cercano, y volví a sentir que me transformaba en humano, mientras observaba la ventana de nuestra habitación a lo lejos, aunque decidí esconderme. No debe verme... tengo miedo de cómo pueda reaccionar...

Pasé el resto del día transformándome una y otra vez, y supe que algo extraño me ocurría. Si normalmente no soy capaz de controlar mis transformaciones, ahora era incapaz siquiera de predecirlas. Correteé tanto como humano y como león por la ciudad. No me separé del teléfono que Rob me dio en ningún instante...

Pero, de pronto, choqué con alguien, y al levantar la mirada, temblé, presa del pánico. Era ese Heliogábalus. Quise correr, pero me cogió, pese a que traté de morderlo, y me llevó a un callejón sin ninguna dificultad. Después de todo, era un león... un cachorro, de hecho; no pesaba nada. Me lanzó contra el suelo y me pateó, para después poner una correa en mi cuello, como si de un perro me tratara. Me sentía tan débil que no pude defenderme, y tampoco quise... sólo sentí que volvía a transformarme en humano, y él me arrebató el teléfono de las manos.

-Eres un niño malo... me prometiste ser mi Sirviente Inmortal si salvaba a tu querido... -me recordó, y yo sólo agaché la cabeza. -Voy a tener que castigarte... y a ese vampiro insolente también. -negué con la cabeza muchas veces, mirándole suplicante, pero sólo se rió. -Hay una importante fiesta esta noche, y están todos mis amigos invitados: voy a presentarles a mi nuevo sirviente, te convertiré delante de todos, delante de tu querido vampiro... y después... -calló por un momento, y se acercó a mi oído, haciéndome temblar de nuevo. -...todos nos divertiremos mucho contigo. Y tu "novio" podrá verlo absolutamente todo...

-¡Ni hablar! ¡No sabes dónde está Rob, no podrás hacerle nada! -lo reté, pero él tiró de la correa, casi ahogándome, mientras se reía.

-Creía que te encantaban estos juegos...

No pude hacer nada, sólo mirar cómo buscaba el número de Rob en mi teléfono y llamaba. Traté de resistirme, y gritar, pero le bastaba patearme o tirar de la correa para callarme. No me quedaba otra que esperar que Rob me odiara tanto que no quisiera venir a ayudarme...

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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Vie Mayo 27, 2011 3:39 pm


Me quede dormido tratando de comunicarme con Sora, empecé a soñar que el relámete se había dado cuenta que lo amaba y que por fin Sora también lo hacia, todo iba de maravilla hasta que toque el lado opuesto de la cama de donde estaba tratando de tocarlo y al no sentirlo me levante asustado, transpirando y de nuevo tenia que volver a la cruda realidad que el ya no estaba conmigo.

Aturdido por el sueño (pesadilla) vi como parpadeaba el móvil, me lance de inmediato para poder contestar, al hacerlo solo escuche un risa siniestra y el llanto de Sora apabullado por los sonidos de transito
–Mi… Mierda! Hijo de perra, mas te vale que no le pase nada a mi amor, sino te cortare los cojones y are que te los comas con cucharita- y solo escuche aun mas fuerte las risas pero al final ya no era solo una risa, sino mas bien era como una carcajada burlona.

Cuando deje de hablar con el Heliogábalus no sabia que hacer, me estaba fundiendo el cerebro pensando en donde podían estar y de repente se me ilumino la tatacha (cabeza) recordé que había puesto un localizador en el móvil para poder seguir a mi presa en cuanto lo tenga encima.

Active el GPS (Algo moderno para ser un vampiro de más de 100 años) de modo que me puse manos a la obra para poder encontrar a mi pequeño niño que me hacia olvidarme de todo cuando me encontraba junto a el. Seguí un camino largo, que casi llega a la frontera del estado
–mierda… no pudo elegir un lugar aun mas lejos, este hijo de puta- Llegando al páramo, sin basilar por un segundo, me acerque hasta la mansión que parecía totalmente desabitado, casi como una casa fantasma.

Asome la cabeza por el ventanal del lugar, pudiendo así ver que se trataba de una fiesta de disfraces,
-perfecto- casi me descubrieron por decirlo tan fuerte, dado a mi habilidad de profanador pude hacerme fácilmente de un antifaz y un traje de ese maldito, por suerte iba a pasar desapercibido a la nariz de otros inmortal sirvientes animal.
Me introduje con algo de miedo por no saber si podía hacer que los dos saliéramos de allí con vida, pero por lo menos estaba decidido a que Sora saliese de ese lugar y que nunca tenga que atrase a esos seres tan miserables, aunque me costara la vida en el intento.

Comenzó el baile y pude divisar a Sora en un rincón del lugar, de pronto sentí que cogieron mi mano, para mi sorpresa era una mujer, sus manos me era algo familiar, pero no le daba mucha importancia, ya que mi único objetivo era salvar al amor de mi vida, de repente vi que Sora me estaba mirando
–ya se abra dado cuenta que soy yo- entonces sentí en la oreja algo calido y húmedo a la vez, en efecto la mujer me estaba lamiendo la oreja, seguimos bailando, mientras podía ver que Sora esta inflando sus mofletes de manera abrumadora.

Trataba de apartarme de la mujer para poder llegar a Sora antes de que se den cuenta de mi presencia o que otra cosa fuese a pasar, sentí un susurro en el oído
*Ya se quien eres* me corrió un escalofrió en todo el cuerpo –mierda… ya me descubrieron- tragando un poco de saliva para disimular un poco *Si me divierte un rato no diré nada a nadie* al no quedarme otra alternativa, deje que me llevara a un cuarto oscuro, en donde me tiro en un sofá y se lanzo sobre mi con un animal salvaje.

Comenzó tomando mi sangre cosa que nunca dejaba que alguien hiciera eso, bajo la cremallera del pantalón y tomo mi miembro entre sus labios
–Mierda… - cuando sentí que se subió arriba de el para así moverse de un lado a otro, de arriba abajo, solo espere el momento justo cuando ella estaba teniendo un orgasmo para poder golpearla en la cabeza y así dejarla inconciente.

Me subí el pantalón de nuevo y fui en busca de Sora, que ya estaba siendo presentado como el sirviente del Heliogábalus, me acerque hasta el desgraciado
–Me permites bailar con tan bello sirviente, es que tengo envidia de ti y quiero sentirme por lo menos un rato como tu-el muy bastardo asintió con la cabeza riéndose vanidosamente de mi.

Tome a Sora de la cintura para poder bailar con el, pero parecía enojado conmigo
–que te paso mi amor, espero que no te enojes por lo de esa mujer, yo solo lo hice para poder acércame hasta a ti, sin levantar sospechas- siguió bailando sin decir una sola palabra, lentamente fui acercando con el hasta el ventanal, no iba a quedar para averiguar si me darían un regalo cuando me descubrieran.

Antes de poder salir del lugar, apareció la mujer semidesnuda en el medio de la pista de baile, gritando
*E… El no es un Heliogábalus, ¡atrapadlo ya!* pude sentir que Sora me estaba fulminado con la mirada y antes de que no pudieran alcanzar, cogí a Sora por la cintura para poder saltar por el ventanal y seguir corriendo hasta un precipicio que se encontraba en la parte posterior de la mansión.

Totalmente acorralado por los Heliogábalus, mira hacia abajo y hacia al frente, era mucho para mi solo
–Jajajaja ya no puedes huir a ningún lado jajaja- pero antes de que nos cogieran, lance a Sora por el precipicio –Adiós hijos de puta, lo veré en el infierno- y me tire tras de Sora, por suerte había un mar al final de el, desperté en una orilla, vomite algo de agua salda, vi a mi amor tirado en otra parte, con sangre en la cabeza.

Al parecer se había golpeado la cabeza con una roca del mar, al parecer ya no les importamos mucho, ya que no puede ver a nadie en el lugar. Arrastre a Sora un poco mas haya de la orilla, lo coloque en mi pecho y en ese momento sentí que el mundo se venia abajo hasta que quede inconciente una vez mas.

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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Vie Mayo 27, 2011 4:29 pm

Ese ímbecil me llevó hasta su mansión, mientras que yo esperaba que Rob no apareciera... no le dijo el lugar, así que puede que no se presente. No tardaron en llegar otros Heliogábalus, al parecer era una fiesta de disfraces. Me gustaba ese ambiente... de no ser porque ese desgraciado me va a convertir en su sirviente aquí. Me hizo vestirme... aunque decir que iba vestido con esa escasez de ropa... y parecía divertirle. Gruñí y el tiró de la correa, recordándome que debo portarme bien si no quiero que me haga nada...

Cuando comenzó el baile, miré a todos los presentes con asco, hasta que uno llamó mi antención. Incluso vestido así, incluso con ese antifaz... es Rob, ha venido... y, aunque ahora temo por lo que pueda ocurrirle... sonreí. Ha venido a salvarme, no le importa lo que ha sucedido... pero esa sonrisa desapareció de mi rostro cuando vi a esa mujer coqueteando con él, y él dejándose. Si de por sí odio a las mujeres, si son Heliogábalus, más, y si están con MI Rob, más aún. Lo miré enfadado, e inflé mis mofletes cuando se marchó con ella. No soy imbécil... sé perfectamente qué van a hacer. Tal vez sólo haya venido a vengarse y no le importe una mierda lo que me pase...

-¿Qué te pasa, pequeño? Tranquilo... pronto serás tú el protagonista... -escuché que me hablaba al oído ese Heliogábalus. -Hay muchos hombres aquí, ¿no crees? Seguro que muchos querrán divertirse contigo...

Gruñí y tiró de la correa de nuevo, para llevarme al centro y mostrarme antes todos. Me presentó como su sirviente y pude sentir las miradas de muchos de los que estaban ahí... conocía esas miradas y, aunque suelo sentirme poderoso cuando me miran con deseo, ahora siento sólo asco. Escuché a alguien acercarse, y supe que sería el primero que "me tomara prestado", pero al escuchar su voz no pude evitar mirarlo. Rob. Lo fulminé con la mirada, y bailé junto a él ignorándole, escuchando sus disculpas pero sin decir una sola palabra. Pero... bailar con él... podía sentir como sólo eso bastaba para acelerar mi corazón. ¡Sora, idiota! Acabas de ver cómo se ha ido con una maldita Heliogábalus... y se supone que los odia, pero no le ha importado tirársela sabiendo que tú lo veías. Gruñí, aunque me di cuenta de que nos acercábamos a la ventana...

Y, entonces, entró esa zorra, casi desnuda, diciendo que Rob no era un Heliogábalus. Miré a Rob, nuevamente furioso, pero este saltó por la ventana antes de que pudiera decirle nada, para luego correr hasta un acantilado. Justo cuando creí que lo mejor era rendirse, me tiró por el acantilado, y grité. ¿¡Este tío es idiota!? No pude pensar mucho, me golpeé con una piedra y quedé inconsciente... creyendo que Rob se había quedado arriba.

Al abrir los ojos, comprobé que Rob estaba a mi lado, y esa brisa, ese olor... ¿estamos en una playa? Sonreí. Adoro la playa... Me incorporé, gimiendo de dolor, y me llevé la mano a la cabeza. Sangre... maldito bastardo, ¿cómo se atreve a lanzarme por un acantilado? Lo miré, furioso, recordando también a esa Heliogábalus semidesnuda...

-¡Maldito seas! ¿Cómo te atreves a hacer eso con otra persona? ¡¿No dices que me amas?! Mentiroso... ¡sabía que me estabas mintiendo! Te odio, ¡te odio! ¿Y encima me lanzas como si fuera basura? ¡Já! Ya vendrás suplicando... cerdo pervertido... -le dije, completamente enfurecido... celoso. Estoy celoso... jamás sentí celos, y es una sensación horrible, como si tuviera una especie de bestia en mi estómago y me arañara por dentro. -¡Ojalá hayas dicho mi nombre mientras te la tirabas y la hayas enfadado!

No pude decir más, grité al sentir ese calor familiar y abrumador... y corrí hacia el mar, ya transformado en león. Quise limpiarme con el agua del mar, y nadar un poco... despejarme... necesito aclarar mis ideas, y volver a actuar como siempre cuando Rob despierte. No voy a darle la satisfacción de que piense que estoy celoso, o tenga esperanzas de que me enamore de él. No estoy enamorado, sólo encaprichado con él... muy encaprichado, hasta el punto de quererlo sólo para mí... pero nada más...
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Mar Mayo 31, 2011 3:29 pm


Otra ves me encontraba en mis sueños, sintiendo que Sora era solo mío y de nadie mas, pero un grito furioso me despertó, entre abrí los ojos para ver quien era el que estaba totalmente furioso, y escuche que Sora se sentía celoso por que me fui con la Heliogábalus de la fiesta.

Sonreí por dentro para que el no se diera cuenta de que ya no estaba dormido, viendo como se alejaba hacia el mar transformado en león, decidí jugar con el un poco, me sumergí en el agua hasta donde se encontraba él, parecía que se estaba lavando la sangre de su cabeza, entonces lo tome por los pies y lo sumergí rápidamente hasta mi.

Empezó a patear por todos lados, rasguñándome todo el cuerpo e incluso mordiéndome un brazo, no se había dado cuenta que era yo quien lo tomo por sorpresa y nado hasta la orilla, note que estaba asustado por que no me podía encontrar en el lugar que me dejo, así que salí del agua algo lastimado, cuando me vio parecía que se había enfurecido aun mas por lo que le había echo en el agua y se lazo de nuevo sobre mi, mordiéndome de manera agresiva, pero de repente se transformo de nuevo en humano, y sus mordidas se convirtieron en lamidas que pasaban por todas mis heridas.

-Vaya susto que te di mi amor- inflo sus mofletes como siempre demostrando que el no era mi amor, que yo solo era su capricho, eso no me importo demasiado ya que comprobé con mi propio oídos que él me ama aunque lo niegue repetidamente de manera segura.

-Espero que tengas algo de hambre- me puse de pie, caminado hasta la orilla para poder zambullirme en el agua, estuve un buen rato en el agua hasta que por fin pude conseguir un pescado, salí del agua dirigiéndome hacia él con el pescado –Aquí tienes algo para comer, lamento que no este cocinado pero es lo que hay por ahora- viendo como comía su pescado me hizo recordar que hace días que no comía tanto él como yo.

Cuando acabo con todo el pez, se acerco hasta mi totalmente sumiso y me lanzo al suelo, subiéndose arriba mió, me miro de manera extraña, no se la intención que el tenia en ese entonces y cayo una gota de sangre en mi boca, lo tome de los hombros y lo acerque hasta mi, lamiendo su mejilla hasta la frente.

Al llegar hasta su cabeza, note que tenia un corte profundo en ella que empezaba a perder bastante sangre de ella y para que nos e desperdicie tanta sangre deliciosa, tome un poco de ella, pero Sora se hacer aun mas con una carita de angelito, pidiéndome que vayamos al hospital. No era algo propio de el, que actué como un niño mimado, porque siempre lo que el quería lo pedía con tomos caprichosos pero esta ves fue todo lo contrario.

Caminamos un trecho hasta llegar a un pequeño bosque cerca de la mansión que era en donde había dejado el automóvil, va fue un decir que caminamos, ya que solo yo camine porque Sora estaba actuando aun mas infantil que lo de costumbre, pero no me importo ya que el es mi amor y solo quiero lo mejor para él.

Al llegar al Hospital para que le curara la herida de su cabeza, comenzó a llorar como si fuera un niño cuando vio la aguja que tenían que usar para suturarlo y tuve que darle una piruleta para que se calmara, estaba tan feliz con su dulce que no se dio cuenta que el medico ya había acabado con su trabajo, de modo que no dirigimos al hotel de nuevo.

Totalmente exhausto por todo lo ocurrido en estos días, que ya no podía mover un solo músculo
–tomaremos un día de descanso y después atraparemos de una ves por todas a ese desgraciado que me esta acojonando demasiado- y a Sora no sabia que le pasaba, parecía un niño inquieto que recién esta descubriendo las cosas, no se si será el golpe en su cabezo o que.

Lo tomo por la cintura y lo traje hasta la cama, lo recosté sobre mi pecho acariciando su cabeza
– ¡Y a ti que mosca te pico! Si quieres ir a algún lado solo tiene que cogerme de la mano y llevarme hasta ahí o preguntarme como llegar que te ayudare en lo que pueda, pero antes me ir a bañar- lo deje en la cama y me fui a bañar.
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Miér Jun 01, 2011 11:17 am

De pronto, alguien me sorprendió en el agua. No supe quién era, pero temí que se tratara de aquel Heliogábalus y me revolví, arañándolo y mordiéndolo. No quería ser capturado de nuevo por él, no... Logré soltarme y nadar hasta la orilla... pero no vi a Rob. Me asusté y miré hacia todos los lados, desesperado. ¿Lo habría atacado mientras me bañaba? Mierda... yo... lo último que le he dicho es que lo odio. No... Rob no... ¡No pienso permitirlo! Volteé para ir a buscarlo... encontrándome con él. Gruñí al comprender que no me había atacado ningún Heliogábalus, había sido él. Me lancé sobre su cuerpo, mordiéndolo y arañándolo, furioso... aunque debí de sentirme, en el fondo, aliviado, porque no tardé en volver a convertirme en humano y en lamer sus heridas...

Sólo alcancé a inflar mis mofletes cuando volvió a llamarme "amor"... aunque sentía que mi corazón iba a salir de mi pecho, pero no lo dije ni quise que se percatara. Esperé, aún mirándole enfadado, a que trajera algo para comer, y bufé cuando trajo aquel pescado. ¿Pretende que me lo coma crudo? El sonido de mi estómago me hizo aceptarlo sin más. Estaba muerto de hambre... y había comido cosas peores, en realidad... Miré a Rob todo el tiempo, notando que estaba más pálido de lo normal y parecía cansado. Tal vez... sediendo. De modo que no lo dudé y, cuando terminé el pescado, me coloqué sobre él, sintiendo mi sangre caer hasta su boca... y él no tardó en tomarla de mi herida. Me duele, y no deja de sangrar... voy a marearme si sigue así.

-Llévame... llévame al hospital... por favor...
-murmuré, sorprendido por haberlo pedido de ese modo tan... sumiso y... Mierda...

Llegamos al Hospital y no tardé en ver a un médico con una aguja. ¿Va a... pincharme con eso? Lloré, lloré y pataleé como un crío. Odio las agujas... las odio y no pienso permitir que me toque con eso. Aunque olvidé todo cuando Rob me ofreció una piruleta, y la lamí sin darme cuenta de que ya me había pinchado. Todo el trayecto de nuevo al hotel estuve tomando la piruleta hasta que esta se terminó.

Cuando llegamos, Rob parecía exhausto... y me tensé cuando mencionó que iríamos a por el Heliogábalus de nuevo. No... no quiero volver a verlo, ni quiero que haga daño a Rob. Sé que lo hará, parecía tan seguro... estoy seguro de que lo hará. Y no quiero... porque si vuelvo... me hará su Sirviente, si es que no lo soy ya... Y me sorprende que eso me importe, antes me daba igual tener amo o no; siempre era una oportunidad de disfrutar de los lujos de un Heliogábalus por un tiempo. Pero no quiero dejar de ver a Rob, ni que le haga daño... Sí, no quiero hacerle daño. Supongo que... le he cogido cariño... un poco...

Me sentía muy inquieto, no dejé de dar vueltas por la habitación, hasta que Rob me hizo tumbarme sobre su pecho, preguntándome qué me pasaba. No pude responder, y sólo vi cómo entraba al baño, aunque no tardé en deshacerme de mi ropa y en entrar poco después de él. Lo vi en la bañera, relajado, con los ojos cerrados. Realmente parecía necesitar relajarse así... y no supe qué pasó por mi cabeza pero, cuando quise darme cuenta, estaba en la bañera, tras él, frotando y masajeando su espalda. Nunca hice eso, por mucho que mis amos lo ordenaran... Maldita sea...

-Debes estar cansado... Te causo muchos problemas, ¿verdad? -comenté, queriendo hacerle creer que eso no me importaba lo más mínimo. -Relájate... cierra los ojos... ¿Te gusta? -sonreí al escuchar sus suspiros, y seguí con ello un poco más. -Aprovecha ahora... no suelo hacer cosas como estas...

Estuve así unos minutos más, hasta que me levanté y me senté delante de él, llevando mis brazos tras su nuca, abrazándolo. Sigue pareciendo tan cansado... Aunque descanse hoy, no quiero que vaya mañana a por ese Heliogábalus, no quiero que corra más peligro... ni quiero que le pase nada. Besé sus labios antes de que pudiera preguntarme nada... pero, para mi sorpresa, me conforme con sólo un roce... casi inocente... Resultaba... tan extraño. Al separarme, llevé su rostro hasta mi cuello, suspirando al sentir sus labios contra este.

-Muerde... bebe... -le pedí, ahogando un gemido cuando lo hizo. No voy a negar que me gusta saber que toma mi sangre, y que esta está en su cuerpo... pero tampoco voy a confesárselo. -Toma toda la que necesites... no moriré, así que no tienes que preocuparte. -le recordé, casi... de forma dulce... -Rob... no vayas. No vayas a por ese Heliogábalus. Por favor... -le pedí, ahora de forma seria, y vi que se apartaba para mirarme, supongo que confundido. -No quiero. No quiero ir, ni quiero que vayas. ¿No puedes dejarlo? -insistí, de forma caprichosa e infantil. No creo que funcione, sé lo mucho que Rob odia a los Heliogábalus, y ya no se trata de un trabajo, está comenzando a ser algo personal... -Si... si no vas a por él... mañana... y durante todo este viaje... yo... haré todo lo que quieras. No seré caprichoso... por estos días. Sólo tendrás que pedirme lo que quieras y yo lo haré. Seré como... si fuera tu Sirviente temporal, pero sin serlo. -propuse, y tuve la necesidad de sonreír de forma burlona. -Considérate afortunado; muchos desean tenerme de Sirviente aunque sea una hora. Todos desean que sea obediente y nunca lo soy. Podrías presumir de ello, nadie nunca ha tenido esa oportunidad... -añadí de forma vanidosa y juguetona. -Vamos, Rob... es sólo un estúpido Heliogábalus. ¿Te importa más que yo?

Volví a llegar su rostro a mi cuello, antes de que pudiera decir nada. Que siguiera bebiendo mi sangre... hasta dejarme sin conocimiento, porque no dejo de proponerle y decirle tonterías... y antes de decirle una tontería mayor, lo mejor será que quede inconsciente, al menos hasta que me calme y deje de actuar de forma extraña...
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Miér Jun 01, 2011 3:49 pm


Estaba totalmente agobiado por todo lo que estaba sucediendo con mi presa, cuando me senté en la bañera, solo cerré mis ojos tratando de hallar una manera de acabar con ese infeliz, pero sin darme cuenta que Sora había entrado y colocado detrás de mi para frotar mi espalda, eso era tan delicioso como si sangre, que por fin esta actuando como si me amar, me encanto aun mas cuando se poso en frente de mi llevando sus manos hasta mi nuca.

Ofreciendo así su cuello para que bebiera de su sangre, eso me ayudaría a recuperarme aun mas rápido de lo esperado, pero me tuve que alejar de el cuando me propuso eso de no ir a por el Heliogábalus, pero no pude responder ya que seguí tomando de su sangre.

Al quedar inconciente por toda la sangre que le había succionado, lo saque de la bañera, lo seque, le puse su pijama y lo lleve hasta la cama.

Era obvio que no me quedaría de brazos cruzados, dejando que ese infeliz se riera de mi y de Sora, no tuve otra opción mas que espesarlo a la cama para que no interfiera y para que no pueda salir tras de mi por miedo a que lo lastimen de nuevo, le deje una carta al lado de el que decía:


-Perdón mi vida por haberte esposado a la cama, pero era necesario hacerlo, ya que no quiero que trates de seguirme y así evitar que salgas lastimado otra ves. Lamento no poder hacerte caso en dejar al Heliogábalus, pero es que se ha convertido en una espina en mi zapato y debo sacarla de unas ves por todas, además tengo que cobrar la recompensa por su cabeza.

No pude aceptar tu propuesta ya que no es propio de ti decir esas cosas, pero si me hubieras dicho que me amabas, otro seria el tema, pero que va, no quiero presumir que eres mi sirviente, como te dije un poquito a tras, prefiero presumir que eres ¡Mi novio!
PD: no intentes nada raro, Ok!-

Comencé a buscar de nuevo a ese maldito, que de una ves por todas acabare con el, a medida que avanzaba en la noche, preguntando a la gente del alrededor de la juguetería, mostrándole una foto del mismo.

Todo eso me llevo a otra punta del Estado, en donde tenía una mansión escondida entre montañas, por fin voy a poder vengarme por todo lo que me hizo y a Sora. Esta vez lo matare para que nunca mas pueda hacernos daño, me acerque lentamente hasta la casa del ese desgraciado, pero esta ves tenia un plan entre manos que no iba a fallar.

Toque la puerta de la mansión, espero unos momentos hasta que me abrió un sirviente inmortal de sangre que tenia, me llevo hasta dentro, en donde me tope con el y la Heliogábalus
–Te estaba esperando mi querido vampiro- riéndose de manera burlona y ella también

–Te tengo una propuesta- con gran seriedad lo dije –bien dime cual es esa gran propuesta- para ese entonces ya estábamos sentados en el living –Yo te entregare al niño, pero a cambio me darás esa mujer que tienes al lado- comenzó a reír de manera alocada –De acuerdo, pero por si las dudas llévame con el- Así que salimos en su limusina hasta llegar al hotel y pude ver a Sora asomarse por la ventana.

Empezamos a subir por el ascensor y esa perra no me soltaba del brazo… mierda… al abrir la puerta Sora ya se había librado de las esposas y se lanzo sobre mi tratando de cortarme con un chuchillo, esperando que me gritara traidor y viendo que estaba totalmente enfurecido por que la Heliogábalus estaba tomando mi brazo, de modo que el Heliogábalus lo cogió por la cintura para sacarle el cuchillo, y pudo cortar su rostro con el, mientras se lamía la sangre que brotaba por su mejilla.

Viendo como se excitaba cada vez más, tome a Sora del cuello de manera amenazante para poder seguir actuando y que mi plan no se eche a perder
–disculpe usted por la imprudencia de este joven, no sabe lo que hace- haciendo una risa falsa, gritándole a Sora –M… Mierda! Porque coño haces eso, no sabes lo importante que es esa Heliogábalus- pero me acerque lentamente a su cuello para lamerlo hay por excitar aun mas a ese desgraciado, diciéndole bajito a su oído

–Mi vida, lamento tener que hacer esto pero es parte del plan, solo sigue mi juego, que de esta habitación no saldrá con vida ni el, ni esa perra- y vi como sus ojos se clamaban de inmediato y comenzó con su actuación, de echo era muy bueno para eso, que me estaba poniendo muy celoso por todas las cosas que le estaba haciendo.

-Les propongo un juego, porque no nos divertimos un rato lo cuatro juntos. ¿Que les parece?- Se me acerco esa perra, comenzó a lamerme y yo solo seguí su juego, pero la saque del lugar llevándola hasta la cocina, dejando así a Sora con el Heliogábalus.

Mientras que comencé de manera disimulada a succionar la sangre de esa mujer para poder dejarla sin fuerza alguna, ella todavía no podía percatarse de eso ya que estaba muy entretenida acariciándome el miembro de manera salvaje, hasta que sentí que ya no tenia fuerza alguna y saque del cajón unos precintos que había guardado para esa ocasión, así poder amarrarla y amordazarla, dejándola a una orilla de la cocina.

Vi a Sora saltando sobre es maldito… Mierda… pero que pendejo, solo le dije que actuara, la puta madre.

Acercándome hasta ellos y ese desgraciado parecía disfrutar cada segundo que lo penetraba, así que me puse por su espalda
–Ahora!– entonces Sora lo sostuvo de las piernas y pude así amárralo a las silla –Bien ahora tu decís que hacer Sora mi amor y después lo matamos de una buena vez-
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Sora
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Jue Jun 02, 2011 12:44 pm

Cuando abrí los ojos, estaba en la cama. Vaya... debí de quedarme inconsciente. Rob se ha molestado en sacarme del baño y en ponerme el pijama... y en esposarme a la cama. ¡Maldito sea! ¿Qué se cree que soy, su perro? Me revolví en la cama, tratando de soltarme, pero fue inútil, y entonces vi una nota a mi lado, que leí con algo de dificultad. Ha ido a buscar al Heliogábalus... y no quiere que me pase nada, por eso me obliga a quedarme aquí. No pude evitar sonreír. ¿Por qué siempre tiene que ser tan dulce? Aunque intenté no leer lo último que escribió, pero fue inevitable... Maldita sea... menos mal que no está aquí, porque estoy completamente colorado por su culpa. ¡Maldito vampiro!

Seguí tratando de liberar mis manos, algo angustiado. ¿No puede simplemente dejarlo? Tiene una eternidad entera para olvidar la humillación que le haya causado, ¡demonios! ¿Es que es masoquista? Sí... definitivamente lo es, no se ha cansado de mis caprichos, después de todo. Gruñí y seguí intentándolo, hasta que me alteré lo suficiente como para transformarme y, al ser más pequeño, pude soltar mis pequeñas patitas. Fui hasta la puerta y esperé frente a ella... como... como una masota. Soy idiota, soy un completo idiota... esto es humillante...

No tardé mucho en volver a ser humano y busqué el pijama, que seguía en la cama, para ponérmelo y mirar por la ventana, esperando poder ver a Rob. Pero lo que ví fue la limusina del Heliogábalus... y a Rob salir de ella. Gruñí. ¿Qué pretende ese desgraciado? ¿Entregarme para salir ileso? ¡¿Entonces por qué me ha dejado aquí?! Claro... habría escapado de enterarme, debe creer que sigo esposado... Gruñí de nuevo. Lo sabía, sabía que me traicionaría... soy un completo idiota. Fui a la cocina, cabizbajo, en busca de un cuchillo, y me acerqué a la puerta cuenta esta sonó, para lanzarme sobre Rob, queriendo herirle. No va a salir con vida por entregarme a mí, y menos después de humillarme así.

-¡Traidor! ¡Mentiroso! ¿¡Quién te crees que eres para hacerme esto!? -le grité, aún intentando cortarlo con el cuchillo. Y encima estaba con esa zorra... Eso... es como una patada en mi orgullo... Maldito sea...

Seguí intentando cortarlo, a él y a la Heliogábalus... pero entonces el Heliogábalus me detuvo, me quitó el cuchillo y cortó mi mejilla con él, lamiéndola... pegando mucho su cuerpo al mío, sé que para que notara las ganas que tenía de verme. Maldito pervertido... ahora no estoy de humor para jugar, y menos con él.

-Oh, vamos pequeño... asume que esto es lo que debes hacer... sólo eres un Sirviente Inmortal, después de todo. Vales menos que todos los presentes... -me susurró al oído, y yo sólo gruñí.

Creí perder el aliento cuando Rob me tomó del cuello de ese modo, y empezó a gritarme, diciéndome que era Heliogábalus era importante... ¿Y qué soy yo? Creía que yo era lo más importante... y me vende por una zorra como ella. Me duele el pecho... mierda... quiero salir de aquí... quiero esconderme o echaré a llorar delante de todos, y sé que se reirán de mí, Rob incluído. Intenté ocultar mi tristeza con rabia cuando Rob empezó a lamer mi cuello. Grité, me revolví, traté de apartarlo... pero entonces empezó a susurrarme al oído, calmándome al instante, aunque sonreí de forma algo vengativa. Él me ha hecho sufrir, pero yo sé cómo hacerle sufrir a él.

Me separé, fingiendo arrepentimiento, acercándome de nuevo al Heliogábalus de forma coqueta. Me pegué a su cuerpo, acariciándolo, bajando los tirantes de la parte de arriba de mi pijama de forma sugerente. Él no dejaba de mirarme, y sé que le gustaba lo que le ofrecía...

-Lo lamento... me he comportado de una forma tan... humana... -me disculpé, y él río por aquel "chiste", supongo. -Tiene razón, debo aceptar lo que soy... debo complacer sus deseos... Pero sólo los suyos, que es un Heliogábalus... y mi deber es servirlo... porque es mi amo, ¿cierto? -le recordé, y eso le encantó, porque no dudó en pegarse más a mí. Yo sólo reí coqueto, reprimiendo muecas de asco...

Rob propuso que nos divirtiéramos, y quise gruñir, pero eso lo arruinaría todo. ¡Creía que era sólo actuar! No quiero tener sexo con este desgraciado, ni que él lo tenga con esa zorra... pero rápidamente se la llevó a la cocina, mientras ella ya empezaba a provocarlo. Iba a ir detrás, pero el Heliogábalus me detuvo, recordándome que sólo debo servirle a él. Asentí y vi cómo se sentaba en una de las sillas, deshaciéndose de sus pantalones, abriendo sus piernas y sugiriéndome así lo que me tocaba hacer. Reprimí un suspiro y me quité sólo los pantalones, y la ropa interior, para colocarme sobre él, separando mis nalgas con una mano y guiando su miembro hasta mi interior con la otra. Me quejé un poco, pero él no me dejo ir despacio y empezó a mover sus caderas... haciéndome jadear en cuestión de segundos, mientras decía palabras desagradables en mi oído. Yo... sólo me dejé hacer...

Reaccioné al escuchar la voz de Rob y me aparté rápidamente, antes de que terminara, para sujetar fuerte sus piernas y que él lo amarrara a la silla. Dijo que decidiera qué hacer antes de matarlo, y cogí el cuchillo con el que me había cortado antes, que seguía en el suelo, acercándome a él...

-Yo sé qué es lo que quieres, pequeño... quieres volver a saltar aquí... te lo estabas pasando muy bien, ¿verdad? Vamos, termina de complacerme, ahora eres mío. -me dijo y yo gruñí y corté su rostro con el cuchillo. -¡Maldita puta!

-Lo siento, pero, puestos a elegir... Rob sabe complacerme mejor que tú.
-respondí, enfureciéndolo aún más, pero yo sólo miré a Rob, y vi su pantalón, desabrochado... pero seguía excitado. No había terminado de hacer nada con esa Heliogábalus, o eso quiero creer. Llevé mi mano libre hasta su pantalón, acariciando su enterpierna. -Rob... mi cuerpo te echa de menos... -le dije coqueto, y escuché más insultos de ese Heliogábalus, que decidí ignorar. -Mátalo ya, pero lejos de mi vista. -le dije con cierta frialdad, antes de marcharme.

Di media vuelta y fui a la cocina, aún con el cuchillo en la mano, encontrándome a esa zorra en la cocina, amarrada y amordazada, aunque ya consciente. Su cuello aún sangraba, y eso me molestó. ¿Rob ha bebido su sangre? Mierda, yo quiero que Rob sólo beba MI sangre. Sé que es un pensamiento estúpido... pero, aún así, pronto dejaré de estar enfadado. Sonreí de forma fría y cruel, asustando incluso a la Heliogábalus, y me acerqué a ella con el cuchillo, aprovechando que apenas podía moverse... para cortar su cuello, apartando la mirada para no ver el resultado, y apuñalándola en el corazón para asegurarme de que estaba muerta. Dejé los ojos cerrados y di media vuelta de nuevo, para ir a ver a Rob y comprobar que había acabado con él también...
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Rob
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Lun Jun 06, 2011 3:42 pm


Deje que Sora se fuera con el cuchillo para que pueda matar a la Heliogábalus de una maldita ves, mientras me quede con ese mal nacido que me había echo pasar por muchas cosas desagradables.

Riéndose de manera alocada solo escuchaba
–Esto me gusta… me gusta mucho!!!- y eso me hacia enfurecer mas y mas, de modo que enloquecí, invitándolo a una pelea sin armas y sin ayuda alguna por él había insultado a Sora, lo desate de la silla para que pudiéramos pelear.

De inmediato se lanzo por mi de manera brusca y pude esquivar su ataque rasguñando su espalda,
-Ahh… mierda! Si que eres bueno peleando- volvió rápidamente dándome un golpe en la cara y yo se lo devolví de la misma manera, estando así un buen rato, comenzando a tirarme con todo lo que tenia a la mano, pero todos eso era en vano.

Me lance sobre el cogiéndolo por la cintura, tirándolo sobre el suelo y golpeándolo reiterada veces hasta que su cara parecía una patata machacada y fue entonces que se puso a llorar suplicando por su vida
–P… por favor, no me mates! Te juro que nuca mas os volverá a hacer daño- No queriendo escucharlo desgarre su garganta para que no pudiera hablar de nada y arranque su corazón con mi mano derecha para poder matarlo.

Espero que no haya echo mucho ruido, no quiero que Sora se preocupe demasiado por mi, entonces escuche a Sora, voltee para verlo y solo me encontré con su cara triste, su ojos llenos de lagrimas, me lanzo con el cuchillo que este estuvo cerca de darme, deje que se fue corriendo, tome el cuchillo y corte la cabeza del maldito, para ese entonces ya estaba bañado de sangre.

Corrí para alcanzar a Sora en la habitación
–No es lo que crees mi amor, solo es que en la pelea el me rompió todo el pantalón- con su rostro entre mis manos, comencé a acariciarlo para poder clamarlo, -mira! Te traje su corazón de prueba que no hice nada malo- Nunca lo había visto tan triste.

Totalmente excitado tome a Sora de su brazo, dándole un beso apasionado, ya que hace mucho que no hacíamos el amor como antes, si no era que nos violaban, estábamos muy cansado para ello, así que estaba ves quería aprovechar al máximo nuestro momento a solas.

Seguí besándolo, acariciándolo, disfrutando su cuerpo rozando junto al mió.

–Espero que te guste todo esto MI AMOR- deje que bajara hasta mi polla, para que pudiera lamerla de manera dulce, como si estuviera enamorado de mi y que disfrutaba cada momento que estaba junto a mi lado –Así que tu cuerpo echaba de menos, el mió también te echaba de menos, echaba de menos tu manera de amarme-

Así que suavemente fuimos cayendo en un trance que solo podíamos vernos el uno al otro, sin importarnos de los demás, ni de la socas que pudiera ocurrir, entonces me acosté en la cama, dejando las nalgas de Sora frente mi cara y como se dice hicimos las postura famosa “El sesenta y nueve” (69) lamí su miembro, estaba muy delicioso como de costumbre, pero esta ves era algo diferente que no encuentro palabras para describirlo exactamente, deje su miembro de lado para poder ir hasta su malgas y poder lamer su entrada, mientras que acariciaba su miembro y sus cojones con mi mano derecha.

Al terminar de hacer eso, recosté a Sora, lamiendo todos su cuerpo, sus pies, su piernas, su abdomen y hasta el cuello en donde me entreve con el y le asesté un muy mordisco para así poder tomar de su sangre, mientras que lo penetre de manera brusca y el soltó un gemido de mucha excitación al para de moverme de manera rápida.

Siguiendo así un par de veces mas, y luego colocándolo por encima de mi para poder hacerlo saltar sobre de mi miembro, a el parecía gustarle demasiado que se veía como un jinete cabalgando sobre mi.

Me sorprendió cuando se acerco hasta mi oído para que lo escuchara de cerca y entonces los movimiento salvajes se convirtieron en movimientos armónicos, llenos de pasión, como nunca ante lo habíamos echo.

Entonces volví a sentir ese enorme calor dentro de mi, esto era igual a la primera ves que lo hice con el, es un orgasmo y sin poder decir nada mas que te amo termine dentro de el, asiendo así que el terminara en mi abdomen.


-¡Te Amo! Eres todo para mí- dejando así a Sora sobre mi pecho, -Quiero que me digas la verdad, ¿Tú me amas? Al día siguiente vamos por la recompensa e iremos a donde quieras mi vida-
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MensajeTema: Re: Viajes de... ¿negocios? [Rob]   Miér Jun 08, 2011 12:57 pm

Ví a Rob sin su pantalón, con ese Heliogábalus... o lo que quedaba de él. ¿Es que acaso... se había estado divirtiendo con él mientras que yo mataba a aquella zorra? Fruncí el ceño, mirándolo con odio... y profunda tristeza. ¿Me hará a mí lo mismo? ¿Me matará cuando se canse de mí? Sentí una punzada en el pecho y salí corriendo, y sólo entonces me di cuenta... de que las lágrimas estaban cayendo de mis ojos sin mi permiso. ¿Estoy... llorando? Iba a encerrarme en la habitación para seguir llorando, después de todo... ya había perdido la dignidad.

Pero Rob no me lo permitió. Me alcanzó... y empezó a acariciar mi rostro, hablándome casi con dulzura... mostrándome el corazón de ese desgraciado, pero desvié la mirada. No quería verlo, porque él... haría lo mismo con el mío; lo arrancaría de mi pecho y lo mostraría como una posesión, como un juguete... Iba a salir corriendo de allí, pero me besó de un modo que me dejó sin aliento ni voluntad, y dejé que siguiera besándome y acariciándome... de esa forma tan tierna y al mismo modo sensual...

Me agaché, bajando hasta quedar de rodillas y, aún sabiendo que así se veía realmente humillante, cogí su miembro entre mis manos y lo llevé a mis labios, lamiéndolo, disfrutando de él... y, cuando quise darme cuenta, sólo nos mirábamos, mientras yo seguía disfrutando de él, sin importarme que hablara nuevamente de amarme y amarlo... me daba igual todo, sólo sabía que necesitaba a Rob, que tanto mi cuerpo como mi alma lo necesitaban.

Fuimos hasta la cama y me sorprendió que quisiera hacer esa posición. Sonreí travieso, pues hacía varios años que no lo hacía, pero al ver su entrepierna de nuevo, sólo la llevé a mis labios y la lamí nuevamente, hasta meterla en mi boca y ahogar mis gemidos mientras él hacía lo mismo. Masajeé sus testículas mientras seguía succionando y lamiendo, ahogando nuevos gemidos cuando empezó a lamer otra zona, que ahora estaba más sensible... pero esto comenzaba a saberme a poco. No quiero que sea su lengua la que hace eso, precisamente...

Me recostó en la cama, lamiendo mi cuerpo... hasta llegar a mi cuello, que mordió y yo grité de pura excitación cuando, de un solo movimiento, me penetró. Comenzó a hacerlo de forma brusca y rápida, mientras tomaba mi sangre... y eso me hizo gemir sin poder parar. Me gusta... me gusta que tome mi sangre, y no me importa que se mueva de forma brusca, de hecho, me excita saber que pierde el control conmigo, y que a esa zorra jamás le hizo esto.

Cuando me cambió de posición, sentado sobre él, no dude en moverme, saltando sobre su entrepierna, sintiéndola de forma más profunda. Gemí y grité sin pensarlo dos veces, realmente excitado. Me encanta... lo echaba de menos, ese Heliogábalus era incapaz de darme tanto placer como Rob... creo que nadie ha conseguido hacerme gritar así, sólo por placer. Pero callé un poco y fui hasta su oído, gimiendo ahora más bajito. Quería que me escuchara sólo él... sólamente él... que supiera que esto sólo lo ha conseguido él... Sus movimientos parecieron menos bruscos cuando lo hice, y temí que de verdad lo hubiera entendido...

No pude más y, con un último gemido, me vine... sintiendo que él también lo hacia en mi interior, y suspiré por ello. Siempre lo ha hecho... aunque le dije que no lo hiciera, él jamás se apartaba. Y yo había comenzado a permitirlo... se siente bien, y saber que parte de él ha quedado en mi interior... me hace sentir extraño...

Lo miré cuando me apoyó en su pecho... pero desvié la mirada cuando me dijo de nuevo esas dos palabras, preguntándome si yo también lo amaba... Sonreí con cierta tristeza. De nada sirve ocultarlo más... ¿verdad?

-Por desgracia... sí. -admití, al fin. -Podrías hacer con mi corazón lo mismo que con el de ese Heliogábalus... y seguiría sintiendo lo mismo...

Antes de que pudiera decir nada, lo besé de forma apasionada, buscando distraerle. Aunque sea lo que siento, no pienso decir esas dos palabras... no quiero darle esa satisfacción, ya sabe que seguiré amándolo incluso si me arranca el corazón, creo que ha sido suficiente confesión por hoy... y por varios días. Aproveché que mi beso logró distraerlo para arrancar un trozo de la sábana y atarlo con ella al cabecero de la cama. Me separé y sonreí con cierta malicia y travesura.

-Me has enfadado mucho hoy. ¿Crees que sólo unos minutos de sexo iban a conseguir desenfadarme? -pregunté, arqueando una ceja. -Vas a necesitar más que eso para que te perdone...

Moví un poco mis caderas, aún sintiéndolo en mi interior. Aunque ya no estaba duro... pero me aseguraría de que volviera a estarlo. Quiero más... de modo que salí de él, suspirando al sentir su esencia deslizarse entre mis piernas... y me aseguré de que él pudiera verlo, sonriéndole.

-Empieza a gustarme mucho que hagas esto, ¿sabes? -confesé, mientras llevaba mi mano hasta mi entrepierna, acariciándola. -Rob... quiero más... tal vez... toda una noche de sexo sí compense lo que has hecho... -le dije coqueto, mientras veía su expresión. -¿Te gusta lo que ves? Puedo... puedo mostrarte más... puedo... provocarte más...


Seguí acariciando mi miembro hasta que lo sentí lo suficientemente duro... y entonces apoyé mis rodillas y las palmas de mis manos en la cama, volteando hasta mostrarle mi trasero a Rob. No podía moverse, y eso me resultaba divertido. Me pregunto si seré capaz de excitarlo lo suficiente como para que logré soltarse y vuelva a tomarme, sin ningún tipo de piedad. No busco que la tenga, no ahora... sólo quiero vengarme un poquito...

Llevé mis manos a mi trasero, apoyando mi mejilla en la cama, aún con mis caderas alzadas, mientras miraba a Rob, que parecía relamerse por todo lo que veía. Sonreí y separé mis nalgas con mis manos... llevando dos de mis dedos a mi interior. No necesito esto después de haberlo hecho, pero sé que puedo provocarlo más así... y no pude evitar suspirar al sentir que aún quedaba parte de él en mi interior. Empecé a moverlos, de forma circular, suspirando y jadeando... esto no es suficiente para hacerme gemir como sólo Rob sabe hacerlo...

-Ven, Rob... -le pedí, aún sabiendo que estaba sujeto a la cama. -Sabes que puedes soltarte... ven a mí... quiero que lo hagamos... hasta que no pueda más...


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